Inicio / Vistazo Deportivo / FÚTBOL PROFESIONAL. Diatriba para mantener enCADENAdo al Cúcuta Deportivo

FÚTBOL PROFESIONAL. Diatriba para mantener enCADENAdo al Cúcuta Deportivo

CÚCUTA.- Y la final, se cumplió con lo presupuestado durante el 2015, el Cúcuta Deportivo regresaría a la segunda división del fútbol profesional colombiano. El mal no está en las sábanas, solo es revisar lo que es el equipo para comprender lo ocurrido. No más madrazos a José Augusto Cadena, ni más lamentaciones por el regalo de Pablo Escobar para la última derrota del once rojinegro en el General Santander.

Partamos de una pregunta simple. ¿Qué es el Cúcuta Deportivo? Respuesta simple. Una empresa privada con visos de corporación y con algunas prebendas que ofrece el gobierno cucuteño por dar diversión a los aficionados.

Entonces ¿por qué la prensa se rasga las vestiduras y trata de imponer nombres que no corresponden al elenco local? ¿Por qué los desalmados de la Banda del Indio cometen actos vandálicos a nombre de una bandera que no les corresponde? ¿Por qué los hinchas de vieja data dejan de asistir al estadio a pesar de tener el abono comprado? ¿Por qué algunos añoran la vuelta de Ramiro Suárez a la dirección del cuadro fronterizo? Tantos por qués que surgen en el momento de reflexión tienen una respuesta simple a manera de interrogante.

Si el equipo es de la ciudad ¿por qué los aficionados no compraron las acciones que se pusieron a la venta? El esfuerzo económico siempre ha sido de unos pocos accionistas. Así lo demuestra la historia. Repasemos. Germán Guerrero, los Vélez, los García, los Torrado, los Suárez, los Pachón, los unos y los otros, los de aquí y los de allá, los buenos y los malos.

En la ciudad los procesos de democratización del club no han dado los resultados esperados.  El costo de las acciones, la desconfianza en los directivos, la poca cultura del ahorro, el desinterés por invertir a largo plazo, el cortoplacismo que carcome a los cucuteños, la escasez de políticas que despierten el sentido de pertenencia, el arribismo de muchos, el ‘abajismo’ de los demás, son los argumentos que siempre se esgrimen para no participar en proyectos de largo alcance.

Y cuando aparece un mercenario, un comerciante, un negociante, lo apabullan con epítetos y adjetivos descalificativos para decir que es malo, que viene a robarse el equipo, que solo tiene intereses económicos personales. Pero nadie se le mide a comparar la chequera y a sacar esos miles de millones que invierte para hacer su negocio, para montar su empresa con sello individual y para obtener las ganancias que otros sacaron del mismo bolsillo de los aficionados, y a los que no se les han pedido cuentas.

O ¿acaso porque alguien compra una camisa al año en Arturo Calle y un pantalón en Gino Passcalli tiene derechos adquiridos para meterse con esas empresas y armar cada domingo alharacas frente a los almacenes para reclamar por la calidad de los hilos y lo torcido de las costuras? No, esas son empresas privadas como el Cúcuta Deportivo. Los compradores van a las vitrinas y quedan extasiados con las pintas que exhiben, con las combinaciones que promueven y con los precios que ofrecen. Eso es el Cúcuta, una empresa que muestra jugadores, que vende ilusiones y que cobra para que el que quiera disfrute.

El presidente José se mostró como un hombre Augusto que ató con su Cadena al cuadro rojinegro a la desgracia y para qué reclamarle si los pueblos se merecen los dirigentes que crean. Aquí no salió nadie con suficientes billetes para adquirir el equipo, y él, como buen mercader, vio la oportunidad y compró pan para vender tortas y llenó la canasta con las ganancias.

¿Que en el 2016 no se verá buen fútbol en la capital de Norte de Santander? Mentiras. Para eso están los canales de televisión y con los pesos de las entradas al General Santander pueden comprarse derechos de operadores que muestran los partidos de España, Italia, Inglaterra, Rusia, Portugal, Alemania, Argentina, Perú, México y hasta los de Colombia. Y paren de contar.

A cambio de acusar a Cadena y de llenarlo de maldiciones, hay es que agradecerle por haber mantenido el equipo un año más y pedirle, con las manos juntas, que no se vaya de la ciudad, que Pereira no es plaza para invertir, que no cometa el error de entregar las acciones, que persista, que persevere en la B. No importa por cuánto tiempo.

Y a Pablo Escobar reconocerle cómo es que se obedecen las órdenes de los patrones. A quién le importan los insultos de vendedores que dejan de tener el sustento familiar, a quién le hacen mella los sueños perdidos de niños que lo veían como ejemplo para imitar, a quién le interesan los gritos angustiados de madres que tenían el futuro del hijo mayor pintado de rojo y negro, a quién le incumben los comentarios salidos por la radio de hombres y mujeres que ahora deben buscar el salario lejos del estadio. A nadie. Y menos a Pablo Escobar. Por eso el último regalo de la temporada 2015, para completar el ridículo del año.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: www.contraluzcucuta.co

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

Podría Interesarle

A LAS CARRERAS. Es gratificante sumar medallas, Yajaira Rubio

 CÚCUTA. Yajaira Rubio apuntó en la libreta de triunfos otro subcampeonato. En esta ocasión lo …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.