CÚCUTA.- La Diócesis de Cúcuta no tiene, ni apoya ningún candidato ni partido político para las elecciones del Congreso de la República, el 9 de marzo. La declaración la hizo monseñor Julio César Vidal Ortiz, obispo de Cúcuta.
La posición de la Iglesia Católica está en contravía de la actitud asumida por el pastor Satirio Dos Santos, del Centro Cristiano, quien en un vídeo distribuido por las redes sociales invita a votar por dos candidatos del partido de la U.
En las orientaciones pastorales impartidas ante el contexto de los comicios, la Iglesia, dirigida a velar porque los procesos democráticos se fundamenten en la equidad, el respeto por la persona y la búsqueda incansable del bien común, declara:
1.- En razón de nuestra identidad pastoral y evangelizadora, la Diócesis de Cúcuta no tiene, ni apoya ningún candidato ni partido político.
2.- Por este motivo, ningún sacerdote a nombre de la Diócesis está autorizado para adelantar proselitismo político a favor o en contra de ningún candidato a la Cámara, Senado y Parlamento Andino 2014.
3.- La Diócesis de Cúcuta anima a todos los bautizados a ejercer su derecho al voto, a conocer las diferentes propuestas y programas de gobierno de los candidatos a la Cámara y Parlamento Andino y a elegir en conciencia los candidatos más idóneos para ejercer estos cargos públicos.
4.- La política, tan denigrada, por el fraude, la injusticia, la corrupción, el incumplimiento de las propuestas políticas, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común (Evangelii Gaudium n. 205).
5.- Que los que ejercen el dignísimo oficio de la política no compren votos, ni engañen a los ciudadanos con falsas promesas; esto corrompe la política y hace perder la esperanza al pueblo.
6.- Los candidatos deben adelantar una campaña trasparente, honesta y con respeto, que contribuya a la consecución de la paz y a la construcción de escenarios de reconciliación y convivencia para nuestra nación.
7.- Como lo ha expresado en ocasiones anteriores la Conferencia Episcopal de Colombia: “El pluralismo que garantiza el ejercicio democrático lleva consigo necesariamente una dinámica de competencia que pone en juego propuestas políticas y económicas diversas, que abren horizontes emotivos en los que existen simpatías o antipatías, pero que en último término ha de llevar a la construcción del bien común. No puede existir una democracia sin diferencias, pero todos deben guardar el respeto por el adversario, que no es enemigo y en el reconocimiento de sus diferencias deben buscar el camino más apropiado para construir la Nación”.
8.- Pido a Dios, Señor de la historia, que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo y que se comprometan en la construcción de la paz. (Evangelii Gaudium n. 205).
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