CÚCUTA.- ‘Lluvia’, ‘Graniza’, ‘Ruca’, ‘La Coqueta’, ‘Carmelita’, ‘La Famosa’ y ‘Thalia’ volvieron a encontrarse con Iván Enrique Bustos Sosa –su propietario. El hombre considera como sus hijas consentidas a las vacas que conformaban su parcela en Pedro María Ureña (estado Táchira – Venezuela), de donde fue deportado por el gobierno de Nicolás Maduro.
El campesino de 54 años, nacido en El Carmen (Norte de Santander), jefe de hogar, esposo y padre de dos hijos tuvo que salir del lugar de residencia en el vecino país, en la época en la que miles de colombianos fueron expulsados. Los hijos lo han acompañado en la travesía desde septiembre del 2015.
El hecho comenzó cuando Bustos Sosa atravesó la frontera con los animales para llegar a Los Patios, hacia donde se dirigía para poner las vacas en cuarentena. En el recorrido lo detuvo la Policía y le decomisó los semovientes, al considerar que eran producto de contrabando.
Los días y las noches parecían cortos para este ciudadano, que desde temprano iniciaba el recorrido por la Dian, ICA, Defensoría de Pueblo, Cancillería, Migración Colombia y medios de comunicación, entre otras entidades, en busca de alguna información de sus ‘hijas’.
Luego, de 9 meses y 4 días, una comisión de funcionarios de la Dian, el ICA y el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres (CDGRD) se efectuó la entrega de siete vacas y seis terneros, en la vereda Monterrey, en la vía Cúcuta – San Faustino.
El encuentro se produjo en medio de la alegría por parte del campesino, al ver que el esfuerzo por recuperarlas dio frutos en tres horas, tiempo que duró la tramitomanía.
“No saben la alegría que tengo”, dijo Bustos al ver coronado el sueño de tener de nuevo a las vacas. “Hoy, por fin puedo decir que se cumple mi anhelo, el de recibir nuevamente mis vacas, y poder decirle a Dios, gracias Padre por habérmelas regalado otra vez (…)”.
El campesino señaló que los animales son el futuro familiar y que es lo único que le quedó después de tantos años de trabajo duro en Ureña. “Mi parcela la perdí y nunca volveré por allá”.
Trece animales le fueron devueltos al dueño, luego de cumplir con el debido proceso para la verificación y estado de los mismos. El Consejo Departamental acompañó la entrega de los bovinos. Esto permite un modelo de medio de vida, que genere la posibilidad de ganarse el sustento para la manutención de los hijos y la esposa, y asegurar el cubrimiento de las necesidades vitales.
Foto: PRENSA GOBERNACIÓN
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