Ser padre es reconocer que somos hijos y producto de un ser omnipotente, que ha hecho del universo la concepción de un todo armonioso, equilibrado, unido y ciertamente espectacular, para que Él- y bajo su custodia de amor y sabiduría – pudiéramos todos los seres creados aprender y servir para compartir y hacer de la existencia, una vivencia constante, interesante y progresiva, de hechos y situaciones que Dios en su magnificencia brinda y ofrece a todos para que haya un evolucionar general saturado de deseos, anhelos y esperanzas, que se cumplan plenamente.
¿Qué es y qué representa el Día del Padre?
Ante todo, es un día de reconocimientos y encuentros múltiples para constatar que la vida es un compromiso – especial y único – con obligaciones y derechos para todos, porque siendo miembros de una cadena interminable de transformaciones y cambios que es lo que identificamos como la vida, por siempre estaremos ligados a esta sorprendente experiencia.
¿Qué es ser padre?
Ser padre es una obligación y ligamento con la noción más evidente y clara de lo que es y significa nacer y morir, al entender y valorar que somos actores principales en la ruleta de la vida, porque los hijos, al igual que quienes los engendraron y actúan al comienzo como guías o conductores, son a fin de cuentas los pilares del proceso, cuyo final nadie conoce, ni imagina, porque si aún no poseemos el significado y el alcance de muchos interrogantes al tratar de averiguar ¿cuándo y cómo fue el comienzo? y ¿cuándo y por qué el final? obviamente, es mucho más complejo e inconmensurable el intentar penetrar en los misterios y los designios que encierran el tiempo, el espacio y la noción de ser junto a los poderes de Dios.
Lo que sí podemos averiguar y confrontar con realismo y positividad es que todo lo existente tiene un padre, que a su vez es hijo y consecuencia de los propósitos que hicieron posible nuestro mundo y para tener como copartícipes de ese vivir a la serie de miembros – no solo de la familia humana, sino de toda la serie de criaturas y exponentes que viven sobre la tierra o bajo el agua y los demás, que, posiblemente, habitan algún otro lugar del universo.
Sí, mis queridos hijos y amigos, estamos aquí, para cumplir y rendir cuentas de una tarea de asistencia y amor, con todos y entre todos, porque nadie es excluido o tiene excepciones para no laborar y cooperar en procura del mejor desarrollo posible y con una entrega de verdadera vigencia en procura de un mayor y mejor entendimiento y comprensión que conduzcan al progreso general que define determina Dios, cuando dijo y ordenó “creced y multiplicaos”.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: www.contraluzcucuta.co
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