CÚCUTA.- Custodia Medina vistió la casa con la bandera tricolor y remplazó sus prendas por la camiseta de la selección Colombia. En la fachada blanca, con puerta azul y una pequeña ventana adornada con dos materos, se desprende la fotografía de Radamel Falcao García, que contagia la alegría futbolera en el vecindario del Viejo Escobal.
Creció rodeada de seis hombres con los que compartió la pasión por el fútbol mientras corría descalza en la cancha de tierra. Hoy, festeja los goles delante de la pantalla del televisor y abrazada de las tres hijas y la nieta.
A los 60 años, Custodia sonríe en cada partido del equipo del alma. Brinca y grita como una adolescente sin importarle las dolencias físicas. Canta los goles como una narradora y llora como hincha fiel ante las derrotas. El amor por la selección trasciende más allá de la pantalla chica.
Convirtió el hogar en sede mundialista. La casa se sacude con el volumen del televisor y brilla con los colores de las banderas de los participantes en Rusia 2018, que cuelgan de lo más alto del machimbre. Las bombas amarillo, azul y rojo, con las que adorna las paredes, captan la atención de los pequeños del barrio.
Antes de que el árbitro dé inicio al partido, los vecinos corren para estar en primera fila en la casa de Custodia. La hinchada tiene tribuna propia, como la mancha amarilla que cubrió los estadios de Rusia.
La hincha fiel sonríe y besa el escudo de la camiseta. Se persigna con la mano derecha para encomendar a Dios a los muchachos de su equipo. El ritual lo aprendió desde joven, al ver participar a la selección Colombia en los mundiales de 1990, 1994 y 1998.
Aunque los saltos de alegría no son los mismos de hace 50 años, los hace para liberar la adrenalina que palpita por las venas con las hazañas del ídolo Falcao y las atajadas en el arco de David Ospina. En la mente conserva el Mundial del 2014 y el corazón reserva la nostalgia de la ausencia de Radamel en las canchas de Brasil.
Como creyente de los milagros, confió en que este sería el año para el ídolo. Por eso hizo la fiesta mundialista en la casa como homenaje a la participación del ‘Tigre’ con la tricolor.
A pesar de que no se comenzó con pie derecho en el juego contra Japón, Custodia continuó la celebración sin importar la clasificación y armó la fiesta con los tres goles marcados a Polonia. Festejó con lágrimas de alegría la clasificación a octavos de final en el partido ante Senegal.
No pudo conservar la tranquilidad que la caracteriza mientras veía el juego ante Inglaterra, y mantuvo la esperanza del triunfo de la selección nacional hasta el último minuto del partido.
Sin importar el resultado, Custodia festeja en la casa mundialista la actuación de la tricolor, la misma que le dio alegrías al corazón de esa hincha fiel.
ANGÉLICA ROJAS C.
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