Cada ser humano nace con un talento y ese talento va relacionado con la personalidad. Más allá de ser una frase de cliché, es un hecho. Felisa Ortega, de 16 años, tiene la mirada de mujer y la sonrisa inocente de niña.
Cursó primaria en el colegio Jorge Isaac, y bachillerato, en la Normal Superior María Auxiliadora, plantel en que se graduó hace poco con honores, por el estilo artístico, y destacó por las buenas calificaciones.
Se caracteriza por ser callada, buena compañera y amigable. En el salón siempre ocupó el último pupitre. Estos rasgos fueron insuficientes para mantener en secreto la vena artística. Empezó a pintar a los cinco años, inspirada por la serie de televisión favorita ‘Anime’. Quería que los personajes quedaran juntos y como no sucedía empezó a hacer la historia a su gusto. “Lo hacía en el tiempo libre”, comentó.
En la Normal, sus amigas Claudia Paola y Yolevanny la sacaron del anonimato y empezó a sacarle provecho al talento. “Trasnoché mucho haciendo cartas y dibujos que vendía”.
Este oficio es una manera bonita de pasar el tiempo y de expresarse. Es herencia paterna. Entre risas comentó que no le consta, porque nunca ha visto sus dibujos, solo confía en lo que él y la abuela le dicen.
El mundo del arte la conquistó y cada día busca perfeccionar los dibujos. Hace poco, hizo un curso en la librería Panamericana, aprendió técnicas para copiar imágenes. Dibujó a Marilyn Monroe y recibió como premio un kit profesional de dibujo. Ha participado en dos concursos, uno, organizado por la empresa de trasporte Brasilia y ocupó el primer puesto; el otro, en el colegio.
‘Tati’, como le dice su mamá, dibuja lo que esté a su alcance y mientras lo hace siente como si no pasara nada más alrededor, porque es lo que quiere hacer toda la vida. “Es algo muy bonito”.
A pesar de haber estudiado en un colegio católico, tiene otra perspectiva de Dios. Cree de manera diferente. “Dios son esos milagros que vemos día a día. Él es demasiado grande”.
Las otras pasiones de esta joven crespa, de ojos expresivos y labios rojos, es escribir y leer. Escribe poemas desde pequeña. Hábito que la ayudó a estimular la imaginación y la creatividad. Lee las novelas de Gabriel García Márquez y los libros de Dan Brown.
Felisa no solo se identifica con su mamá por el nombre, también por haber heredado de ella la virtud de pensar antes de actuar y la facilidad para comprender la vida. La admira como a nadie, porque a pesar de cualquier dificultad sigue es la misma mujer sencilla. Con sonrisa de niña consentida añadió que “es todo lo que uno necesita. Cuento con ella para lo que sea”. Del papá afirmó haber heredado el carácter serio y lo calificó como gran persona.
La personalidad de esta cucuteña es fácil de identificar. La forma de vestir lo refleja. Le gusta el negro. Tiene afinidad con el grupo musical Nirvana, y lleva una manilla en la mano derecha.
Tatiana Andrea Felisa es muy cuidadosa con los objetos, guarda lo que hace con las amigas. Las fotos de la infancia son un tesoro. En el estuche rosado de las gafas guarda una hoja con las frases que le gustan. No sabe en qué momento las pueda necesitar. Las preferidas son “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”, de Paulo Coelho, y “No dejes que el ruido de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior”, de Steve Jobs
El amuleto de la suerte es el anillo que le regaló la tía Gladys el Día del Amor y la Amistad. El arte que identifica a esta joven de sonrisa constante va más allá de ser un pasatiempo. Por eso, quiere profundizar los conocimientos y estudiará arquitectura. Aguarda la respuesta de la Universidad Francisco de Paula Santander.
En unos años se ve graduada en su carrera, independiente, haciendo lo que le gusta y seguir siendo la misma persona.
CINDY MARCELA DÍAZ
Fotos: Mario Caicedo
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