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El contrabando de ganado mató a la Plaza de Ferias

CÚCUTA.- Domingo Martínez y Víctor Manuel Mendoza cumplen, casi a diario, una cita con el recuerdo que no quieren dejar escapar. Bajan temprano de casa para encontrarse y sentarse en una banca a hablar del pasado, que les parece imposible que se pierda en el tiempo. Cuando agotan los asuntos matutinos de conversación vuelven a casa, toman los alimentos y descansan, porque horas después tienen que encontrarse de nuevo, en el mismo sitio.

Los dos hombres formaron parte de los cientos de trabajadores que madrugaban y trasnochaban en la Plaza de Ferias ‘Mariano Ospina Pérez’, y que hoy no tienen trabajo, porque el lote de muchas hectáreas está en venta.

En la esquina de lo que fueron los corrales, en la calle, al aire libre, otros exempleados cumplen oficios varios para suplir el sustento que llevaban a diario para el hogar. Venden minutos para teléfono celular, dulces al menudeo, agua de panela, pasteles y otros productos. Ahí llevan dos años, desde cuando se ordenó la liquidación de la Plaza. 

Hace 62 años se inauguró, en Cúcuta, la Plaza. El nombre fue un homenaje de los cucuteños al presidente de la República. La finalidad era el fomento ganadero, ante todo. También la comercialización de ganado en sus variadas especialidades.

Al mirar desde afuera se hace remembranza a la importancia del lugar. Regresan a la memoria los camiones cargados de ganado, el agite de los hombres arriándolo para meterlo a los corrales, el olor a carne asada despedido desde el segundo piso, el aliento a aguardiente despachado por los ganaderos, la vistosidad de los sombreros y la arrogancia de los dueños con pocho al hombro.

Hoy, la hierba cubre los pasadizos, el moho se traga las barandas, el olvido daña las 155 caballerizas, el silencio suple al bullicio de los días de feria, la indiferencia destruye la plaza de toros, la ingratitud consume a las oficinas y el desagradecimiento tiene al sitio en el abandono.

No hay paso para hacer el recorrido por lo vivido, solo por las hendijas de los portones puede pegarse la mirada para recordar. Y ahí, parado, con tristeza, con ese dolor que estremece los sentimientos, está Anastasio Ramírez. Los ojos hablan, las palabras sobran.

–         La Plaza de Ferias fue importante para el departamento. Aquí se comercializaban 7.000 reses, que se enviaban para Venezuela. El contrabando de ganado la mató.

En el frente se mantiene el aviso. La entrada sigue intacta. Las taquillas conservan los precios de la boletería para la última corrida de toros. Los ganaderos inescrupulosos le dieron la espalda a la entidad y buscaron las reses al otro lado del río Táchira, por baratas.

La ilusión de los que regresan a la Plaza como los fieles que van a la iglesia, es que se reanude la actividad, teniendo en cuenta que el ganado en el país de Hugo Chávez no llama la atención para ingresarlo a la ciudad de manera ilegal. Otro aliciente, es que el TLC puede abrir la exportación de animales.

El panorama triste inspira quejas. Los ganaderos escribieron al gobernador William Villamizar en busca de soluciones. No recibieron respuesta. La propuesta es que les entregue la Plaza en comodato, mientras se construye la otra.

–         Nosotros le vendimos la Plaza a la Gobernación por $350.000, para que la manejara. Ahora, nos la quiere vender por $11.000 millones.

Esa venta, hoy, Anastasio Ramírez reconoce que fue un error. Creyeron que sería un buen negocio, porque estaría adscrita a la Secretaría de Agricultura y Cría. En este momento, esa intención se trasforma en lamento.

     

Entre las ideas surgidas para hacerse de nuevo al dominio de la Plaza, y para reunir los $11.000 millones que les costará, han pensado reunir un ternero, una vaca o un toro por cada uno de los 14.000 predios inscritos en el despacho departamental. El precio comercial de los animales daría la suma exigida.

Los ganaderos mantienen la esperanza que el gobierno seccional los tenga en cuenta y reconsidere la determinación de clausurarla. Los diálogos y las súplicas han llegado hasta los oídos del gobernador entrante Edgar Díaz. La respuesta es que mantendrá los lineamentos del antecesor.

El ganado de Norte de Santander, por la falta del espacio para guardarlo, más los 3.000 animales provenientes de Saravena, no tienen dónde comercializarse y llegan directo a los mataderos, que no cuentan con  infraestructura ni capacidad para mantenerlos.

–         Son miles de millones de pesos los que hemos perdido los ganaderos por el cierre de la Plaza de Ferias de Cúcuta. Y el daño que se les ha hecho a no menos de 400 personas que vivían del ganado.

Las consecuencias del cierre las afrontan camioneros, emboladores, vendedores de lotería, trabajadores de restaurantes, ayudantes de camiones, empleados directos, compradores ocasionales y dueños de hatos menores en el departamento.

Anastasio Ramírez ejerció presión personal ante la Gobernación y para defender  la Plaza expuso la vida. Se mantuvo 72 horas en huelga de hambre. En respuesta escuchó la promesa de venta para los ganaderos. Hasta ahora, solo eso, una promesa que quizás no cumpla el entrante inquilino de la Cúpula Chata. Otra solución es la intervención de Donamaris Ramírez.

Mientras pasan los días de diciembre y llegan los nuevos gobernantes se mantiene la incógnita de si la Plaza de Ferias morirá.

–         No creo. Eso tiene que vivir. No sé por qué el Gobernador no se ha metido en la cabeza la importancia que tiene la Plaza para el departamento.

Domingo y Víctor Manuel vuelven a la charla que tenían sobre asuntos propios. Los dos, le entregaron 20 años de vida a la Plaza. Por estos días el único derecho que tienen es a recordar, porque ni siquiera les permiten asomarse para ver cómo la maleza se engulle ese sitio al que en una época consideraron como el segundo hogar.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Fotos: MARIO CAICEDO

mariocaicedo30@gmail.com

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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