Inicio / Vistazo Deportivo / CÚCUTA DEPORTIVO. En-Cadena-dos a la vergüenza motilona  

CÚCUTA DEPORTIVO. En-Cadena-dos a la vergüenza motilona  

A comienzos de año, los cucuteños aficionados al fútbol sintieron que recuperaron la vergüenza perdida en la cancha y sonrieron con el retorno del cuadro motilón al grupo de los grandes de Colombia. Meses después, sintieron que la farsa estaba por concluir y que lo ganado en Bogotá solo era un sueño.

Los dos primeros partidos en el General Santander demostraron lo fieles que con los hinchas. Los graderíos se reventaron para ver a Santa Fe y Júnior. Volvió el ambiente festivo al estadio y los espectadores salieron satisfechos porque comenzaba una nueva historia para el once local. En las calles se respiraba un aire triunfalista, el cuadro rojinegro estaba de nuevo para ser protagonista.

Bastaron dos salidas del equipo y los marcadores abultados hicieron que hombre y mujeres aterrizaran en la realidad. Con los pies firmes sobre el ardiente pavimento, niños y adultos decidieron alejarse de las tribunas y tomar otros caminos para la diversión y el esparcimiento. Además, les pusieron la señal de televisión para ver los partidos en directo y hasta ahí llegó el amor motilón.

Los resultados desastrosos en casa y por fuera acabaron con las ilusiones de los envalentonados aficionados que se atrevieron a comprar los abonos para mostrar la fidelidad que nunca se les ha respetado. De ser la mejor afición del país se ha pasado a ser un minúsculo grupo de amantes de la divisa a los que los directivos no tienen en cuenta.

El desprecio desde las oficinas para con los que orgullosamente llevan puesta la camiseta es grande. Sin consideración alguna los menosprecian y los manosean en cada campeonato. Se arman equipitos dignos de torneos de barriada, pero nunca con la calidad de un grupo que aspira a disputar los primeros puestos y a defender la categoría.

La nómina se convierte en el hazmerreír de las demás ciudades y solo se escuchan comentarios cargados de sátiras, porque no hay calidad, y a los pocos que contratan les falta entereza para defender la camiseta. El pundonor deportivo es esquivo y les da lo mismo perder que empatar en casa.

Las opciones de mantener el estatus de equipo grande están perdidas. Las esperanzas se esfumaron semanas atrás. El dolor es grande entre quienes ofrendan la vida familiar por asistir a un partido. No los tienen en cuenta a la hora de pensar en el campeonato siguiente por la ceguera traducida en pesos por parte de los directivos.

Es cierto y está comprobado que a los manejadores del Cúcuta Deportivo se importa poco ganar renombre. Y también es cierto que para ellos es más valioso engrosar las cuentas bancarias con las dádivas giradas por la Dimayor. Por eso actúan con menosprecio por los pesos que pagan los aficionados partido tras partido.

Por eso el cartel exhibido el domingo en el General Santander resume el sentimiento de los hinchas. Está escrito con rabia, dolor e impotencia. Ojalá los directivos hicieran caso del mensaje y asumieran la decisión que le pide la afición para no seguir En-Cadena-dos a la vergüenza motilona.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

Podría Interesarle

A LAS CARRERAS. Es gratificante sumar medallas, Yajaira Rubio

 CÚCUTA. Yajaira Rubio apuntó en la libreta de triunfos otro subcampeonato. En esta ocasión lo …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.