CÚCUTA.
La solidaridad de los cucuteños y de las comunidades de fe se ha convertido en respuesta concreta de esperanza para cientos de familias afectadas por el terremoto en diferentes regiones del país. Comunidades parroquiales, empresas, instituciones y ciudadanos se han unido a la causa. El Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta ha recolectado 70 toneladas de ayudas humanitarias.
Este esfuerzo solidario ha permitido llevar alimentos y productos de primera necesidad a diversos territorios de Colombia. Las ayudas recolectadas han sido distribuidas a los Bancos de Alimentos de Pereira, Buenaventura, Manizales y Cartago, y a la pastoral social de Palmira.
Detrás de cada tonelada entregada hay una historia de caridad en la que parroquias, empresas, instituciones, grupos apostólicos y familias cucuteñas han respondido al llamado de la Iglesia para compartir con quienes más lo necesitan.
A esta labor se han sumado integrantes de las Cáritas parroquiales, grupos juveniles, agentes de pastoral y personas de buena voluntad. Los voluntarios han dispuesto tiempo y esfuerzo para recibir, clasificar, organizar y preparar las ayudas.
La campaña ha demostrado que la caridad, cuando se vive de manera organizada y comunitaria, puede transformar la solidaridad en respuesta efectiva. Cada donación representa el compromiso de la ciudad que comprende que las necesidades de los hermanos no conocen fronteras y que, en momentos de dificultad, Colombia necesita caminar unida.
El presbítero Carlos Eduardo Escalante, director del Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta, destacó que la obra de caridad mantiene la misión más allá de las emergencias. “El Banco de Alimentos no solo atiende las emergencias. Día a día estamos atendiendo ancianatos, comedores, instituciones y familias que son vulnerables en nuestra región”.
El trabajo del Banco no termina tras la emergencia. “Es la obra de caridad de la Diócesis de Cúcuta, que funciona los 365 días del año y pone un plato de comida en la mesa de los necesitados”.
El sacerdote agradeció a quienes han depositado la confianza en esta labor y reiteró el compromiso de trabajar por quienes viven situaciones de vulnerabilidad. “Recuerde que trabajamos por una región sin hambre y en estos momentos, todos juntos por Colombia”.
Las 70 toneladas de ayudas humanitarias son el resultado del trabajo conjunto en el que la solidaridad ha unido a la sociedad. Para la Diócesis de Cúcuta, esta respuesta es una expresión de la misión de la Iglesia, que busca estar cercana a quienes sufren y hacer de la caridad un signo visible de esperanza.
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