La región y la zona fronteriza lamentan de manera clara y evidente que las relaciones colombo-venezolanas hayan llegado a extremos y determinaciones que no permiten un obrar y desarrollos trasformadores, como al que aspiran los pobladores.
Porque llevan años de una integración fallida, una inoperante representatividad y una manifiesta ausencia de respaldos y apoyos para la generación de empleos, el aprovechamiento de ventajas comparativas y la canalización de esfuerzos y recursos en gestiones integracionistas y promotoras de acciones y empeños, que surgieron desde los años de Independencia y la creación de La Gran Colombia, y que esperan se trasformen ejemplarmente en unión y en una labor compartida, como lo anhela y espera la gente que vive y siente la frontera como un algo básico e importante, pero desaprovechado, descuidado y de centralistas concepciones, que no avanza, ni progresa.
Ante esto que se siente y experimenta, tanto en las ciudades como en las zonas y áreas periféricas aisladas y desprotegidas son unánimes en la petición e irrupción de una trasformación o cambio dirigencial, que aliente y otorgue vigor a una concepción más auténtica y trasformadora, con el fin de originar y formalizar una gestión impulsora de progreso y beneficio general para la comunidad fronteriza colombo-venezolana.
Modificar ese excesivo individualismo y de carencias asociativas impulsoras de desarrollo es una labor que surge espontánea en todo análisis que se haga y que se proyecta al evaluar iniciativas y proyectos promotores, en toda actividad o servicio que surja como requerimiento y sustento para dar los primeros pasos hacia la unión y la labor comprometida y en equipo que se estima primordial.
Además, todos los organismos que tengan asiento y presencia permanente deben asumir el compromiso de estimular la creación y respaldo de labores coordinadoras y de programas universitarios, investigación y estudio, forjadores de enseñanza y modernidad. ¿Por qué?
Porque hombres y mujeres deben hacer tránsito constante por escuelas, colegios e institutos que faciliten y despierten conocimientos, mientras por cada uno se descubre lo que debiera constituir su centro de vivencia y valoración permanente. Y, porque pese a todos los desajustes y de las increíbles fallas y errores, hay opciones de enorme importancia para múltiples iniciativas y proyectos para estas zonas y de proyección internacional, para otorgarles paso y vivencia a fuentes de trabajo y producción de gran alcance. Por eso, nos falta unión y labor en equipo, de manera eficiente.
Una convocatoria de la Asamblea de Norte de Santander, con respaldo de la dirigencia pública y privada, de los sectores económicos, políticos y sociales, bien podría ser el paso básico y fundamental para lo que se espera con ansiedad y fundamento, dentro del proceso de cambio y renovación directiva.
Señores, gobernador, alcaldes, secretarios de despacho, diputados, concejales, directores y miembros de las más destacadas y actuantes organizaciones vinculadas a Cúcuta, la región y la frontera colombo-venezolana: tienen la palabra y la oportunidad de activar y dar los pasos que se requieren y con el ritmo y diligencia que les otorgue vida.
JOSÉ NERIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo