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El reino de los ácratas y las requetés

Estos a que se refiere el Lorito son una especie muy parecida a  esos y a esas, son una rama que en verdad adora el poder, oropel vacuo, en  que se han enquistado para hacer de las agremiaciones y asociaciones y todo lo similar, fortines a disposición personal.

Qué lejos de la democracia y del servicio social están estos mal llamados dirigentes, incluidas las damas, que seducidas por el encanto, similar a aquel de las requetés de la España monárquica y clerical,  posan de defensoras de los derechos colectivos y comunes, cuando en realidad sus afanes se centran en defender a ultranza, junto con sus compañeros de fórmula electoral, todo aquello que por más de cinco lustros no ha cambiado, bajo su representación o mandato o delegación por voto o elección.

Que mal se ve desde este punto de vista, el panorama electoral que se avecina este 7 de junio, para el gremio magisterial y para los trabajadores en general de la educación, porque por todas partes se oye el estridente ruido de las máquinas electoreras prendidas a toda revolución, esas mismas que llevan en manos de unos cuantos tanto tiempo sin que se coseche nada, ni buena salud, ni buenos salarios, ni capacitación.

Desde sus poltronas estiran los dedos de titiriteros  para mover a quienes aún e inexplicablemente, no han querido entender cuánto mal se le ha causado al gremio con tanta práctica infecta y atosigada de esa seudo democracia que hace mucho rato  dejó de favorecer en verdad a las bases. La cuenta es muy clara, la división es total, las prácticas políticas no difieren en nada de esos  horrendos modelos de la política tradicional de Colombia, auspiciada por los partidos tradicionales que han llevado también a la patria a tanto desastre.

La disidencia, la insurrección, la protesta, en ocasiones la irreverencia y el sentido libertario sean bienvenidos, siempre que en verdad busquen el beneficio colectivo, el hacer común, el respeto a la dignidad de los seres y el crecimiento humano, pero indeseables sean cuando un sector de minorías  y de farsantes se quiere apoderar vitaliciamente del sentir y el pensar de otros y de todos, porque es ahí cuando termina la voluntad de servicio y comienza la voluntad individual a imponer la tiranía de lo subjetivo, y a mostrar las verdaderas intenciones de seguir al frente de un bien que es colectivo y público, para el bienestar y progreso de todos.

Nuestra palabra toma hoy el rumbo del llamado a la reflexión, al voto de opinión, a  la elección crítica, al conocimiento real de los programas que se ofrecen, a la visión con que se haga la política a favor del gremio, por ello estamos seguros de que el tiempo cumplió su plazo y que es hora urgente de revisar, de elegir dirigentes jóvenes, nuevos, de escuchar las voces de quienes aspiran a ser representantes de la colectividad de educadores por primera vez, de quienes vienen hace muy poco tiempo y mucho trabajo, mostrando resultados.

La fiesta democrática del 7 de junio, debe ser clara para que así lo sea, debe permitir la opinión sin reacciones violentas e imprecisas, debe respetar la condición de quien no nos acompaña políticamente y sobre todo la democracia debe evitar la tan obvia y desmesurada gana de ser elegido como sea, o cueste lo que cueste, porque cuando pasa, los resultados son desastrosos.

Callar es de alguna manera estar de acuerdo, o no manifestar interés por aquello que nos importa y nos afecta, por eso ni silencio ni desinterés, hay que meterle cabeza al voto, hay que solicitarlo y proponerlo con respeto por el otro, con la frente en alto y la mano limpia, con las banderas del servicio desplegadas y con la firme decisión de afrontar con altura el triunfo o la derrota.

Ninguna profesión en el mundo supera el oficio de educar, de formar y moldear seres humanos, todas nacen en el magisterio y terminan en él, por ello quienes estamos cobijados por tan extraordinario signo (ser Maestro), quienes hemos crecido en las aulas de clase por más de 30 y 40 años, sabemos la importancia que reviste representar al gremio, conocemos, porque hemos aprendido haciendo, que nada es más honroso  que ser elegido, que llevar la palabra y la voz de quienes nos las confían.

Por eso mantengamos muy abiertos los ojos y muy firmes nuestros principios y con esta actitud descubramos y descartemos de nuestra opción electoral, en esta oportunidad, a esos ácratas y a esas requetés, y demos paso a quienes nos han solicitado la oportunidad de servir y luchar por una misma causa colectiva, para que en  un mañana, después de nuestro voto, podamos empezar a soñar de verdad, con aquello que tanto merecemos y que nos han arrebatado desde el gobierno, los malos gobiernos, desde el interior los seudo dirigentes los malos dirigentes. En la firmeza del voto estará la solidez de nuestro gremio.

CARLOS LUIS IBÁÑEZ

Lorosaurio

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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