CÚCUTA.- Antes del desplazamiento José Abel Rodríguez era un recio campesino de la parte alta de El Catatumbo, dueño de una extensa porción de tierra en la que cultivaba y mantenía en óptimas condiciones, al tiempo que levantaba un hogar con cuatro hijos, entre ellos una niña.
La más cruda violencia llegó a la zona. En el 2000, José Abel y la familia tuvieron que salir en canoa, con lo que tuvieran a mano. Llegaron a un punto de la frontera entre Colombia y Venezuela en donde, tras algunas gestiones, se convirtieron en refugiados del país vecino.
Ni el cambio de país le trajo la tranquilidad. José, experto en el cultivo de cacao, yuca, maíz y plátano, y en la crianza de reses, cerdos y gallinas, vio cómo la ciudad trasformó a sus hijos, deshizo el hogar y lo convirtió en desempleado. En Venezuela también tuvo que convivir con la violencia y la falta de apoyo.
No es el mismo, el pelo entrecano y el cuerpo estrecho demuestran la lucha librada para sobrevivir. La voz y el pensamiento se mantienen firmes, con la convicción de los derechos que tiene sobre sus tierras.
¿Por qué vino a la Unidad de Restitución de Tierras?
Porque pueden pasar siglos, pero la tierra que dejé allá es mía. Eso es lo que trabajé para mis hijos y nadie me lo puede quitar.
¿Hizo la solicitud? ¿Cómo ve el proceso?
Me explicaron todo lo que va a pasar, parece que funciona. Mi finca queda en una parte en que parece que no hay violencia, por eso espero que me la devuelvan. Yo no creía en nada, porque todo el tiempo me han tenido de un lado para otro. Puede ser que con la nueva Ley al fin recupere la tierra. La trabajé por casi 20 años.
¿Qué relación tenía usted con el predio?
Era el dueño. La había comprado como por $ 2,0 millones y tenía una carta de compraventa. Eso se perdió cuando tocó salir corriendo. Me dicen que aún así puedo reclamar y eso me parece muy bueno.
¿Cree que todo puede volver a ser como antes?
Pues volver a ser como antes no creo. Estoy viejo y mis muchachos viven en Venezuela. Ellos están grandes y no quieren volver al campo. Con la restitución uno puede recuperar la tierra y, siendo de uno, pues ponerla a producir y salir adelante. De todos modos tengo familia que puede trabajarla. Para eso los proyectos productivos pueden ayudar mucho. Tengo fe en que todo salga bien.
Contraluz.CO Sólo Periodismo