CÚCUTA.- La ambición de riqueza y de prosperidad no debe primar por sobre las condiciones de vida de los nortesantandereanos. La exploración y explotación de yacimientos mineros en los páramos Santurbán y Almorzadero no puede poner en riesgo la vida humana, la fauna y la flora.
Las actividades mineras en Santurbán ocasionaría la desaparición de 336 especies de flora y de 5 nuevas especies de flora, 157 especies de aves, 59 especies de mamíferos y 111 especies de escarabajos, mariposas y hormigas.
Las afirmaciones corresponden a Daniel Suárez, coordinador del comité por la defensa del agua en Norte de Santander, mientras exhibía un cartel en el parque Santander, acompañado por otros convencidos de la defensa de los recursos naturales. ‘Defendamos la vida… Frenemos la locomotora minera’.
El Santurbán es un sistema conformado por los páramos ubicados en las montañas de Ábrego, Arboledas, Cáchira, Cácota, Chitagá, Cucutilla, La Esperanza, Labateca, Mutiscua, Pamplona, Pamplonita, Salazar, Silos, Toledo y Villa Caro, en Norte de Santander, y Tona, Charta, California, Suratá y Vetas, en Santander.
En el departamento el problema está representado en la presencia de las trasnacionales canadienses que pretenden la explotación a gran escala en los páramos. Los ríos que abastecen de agua a los 40 municipios nacen en esos accidentes geográficos. “Si se concreta la idea de explotar las minas se correría el riesgo que se sequen los yacimientos de agua o que se minimice el caudal”, dijo el ambientalista.
En Santurbán hay 85 lagunas y 441 hectáreas de turberas asociadas a las lagunas. Allí, nacen los ríos Zulia, Pamplonita, Algodonal y Lebrija, y varias quebradas. Este páramo produce el agua para abastecer a 2,2 millones de habitantes de los municipios de las áreas metropolitanas de Cúcuta y Bucaramanga y otros 20 pueblos de los dos departamentos.
Las firmas extranjeras utilizarían 40 toneladas diarias de cianuro para el proceso de explotación. La sustancia es tóxica y dañina para el ecosistema. El llamado de alerta a la ciudadanía es para que de manera conjunta exija a las entidades ambientales que declaren esos sitios áreas protegidas y que no permitan la minería. “Son lugares que debemos conservar por encima de cualquier pretensión, porque allí nace el agua”.
La jornada está complementada con la recolección de firmas con el fin de entregarlas, el 30 de agosto, en Bucaramanga. En la capital santandereana se llevará a cabo la audiencia pública senatorial y se debatirá el asunto de los páramos.
Si no funciona la actividad programada con los congresistas de Norte de Santander y Santander, las firmas servirán para respaldar acciones jurídicas colectivas que permitan defender las áreas y declararlas protegidas o parques naturales.
La intención es llevar a Bucaramanga 15.000 firmas. “La gente está respondiendo bien, positivamente. Eso nos llena de energía para seguir en esta lucha que sabemos no es fácil”, dijo Daniel Suarez.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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