CÚCUTA.- Las hojas de cinc que taparon el ingreso al parque Santander por más de tres meses fueron retiradas en las últimas horas para dejar a la vista de los cucuteños la remozada plaza central de Cúcuta.
El lugar de trabajo de cientos de vendedores, fotógrafos, lustra botas, mimos y encantadores de culebras luce limpio. La nueva cara costó $1700 millones y se cumplió en el tiempo previsto por el contratista.
El gobierno municipal, basado en el Plan de Ordenamiento Territorial (Acuerdo 0083 de 2001), propuso al Concejo la renovación urbanística del parque y logró la autorización, a pesar de la lluvia de críticas que cayó sobre la alcaldesa María Eugenia Riascos y los 19 munícipes.
En el recuerdo quedaron los pisos viejos, los muebles desvencijados, el monumento sucio y lleno de excremento de palomas, las fuentes inservibles, las piletas con fisuras, la iluminación subacuática destruida y el ambiente sórdido que producen las campanillas de los carros de helados, el revoletear de las aves, los gritos de los artistas y el abejorreo de los transeúntes.
La primera etapa de la obra comprendió el encerramiento, la señalización, el campamento, el trazado y replanteo del proyecto, y el retiro de bancas, cabinas telefónicas, canecas de aseo, reloj y palomeras.
Luego, se arreglaron las zonas duras vehiculares, peatonales y plaza en general, se demolió el piso, se retiraron los escombros, se tendieron la sub-base y la base, y se instalaron las tabletas que originaron disgustos.
Las fuentes están restauradas y el monumento del general Santander luce nuevo. La iluminación tiene nuevos sistemas. Los acabados y los tratamientos radiculares (raíces) en las jardineras dan otra cara al parque. El paisajismo, el sistema bioclimático y el mobiliario urbano muestran otra imagen.
Después de la espera, de contar los plazos, de señalar los aplazamientos, de perder la esperanza, de criticar la obra, hoy hay un parque Santander reluciente.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Fotos: MARIO CAICEDO
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