1.- Amo la política por sobre todas las cosas. Los políticos ‘brutos’ se caracterizan porque piensan, sienten y, en consecuencia, actúan no por amor a sí mismos, ni a la sociedad, sino porque la política es una obsesión que los lleva a justificar la existencia, independientemente de que las consecuencias sean buenas o malas y, en definitiva, terminan siendo malas.
2.- Juro en vano en nombre de la política. Los políticos ‘brutos’ son tan obsesivos que prometen y no cumplen, empeñan la palabra sin reflexionar en las consecuencias, le juran fidelidad al malo, al bueno, al noble, al delincuente, al pobre, al rico, lo hacen sencillamente porque su accionar está controlado por la compulsión emocional que controla la conducta.
3. Santifico la política. Para los políticos ‘brutos’ el dios es la política, esta es sagrada, en consecuencia, como piensan así la naturaleza y el origen de los actos no importan, siempre y cuando conduzcan a la conservación del estatus y el honor.
4.- Honro la política como si fuera mi madre. Por lo tanto, nunca la abandono, la protejo y la defiendo, así conduzca a mi destrucción personal y profesional.
5.- Destruyo y hago daño a nombre de la política. Para los políticos ‘brutos’ todo es válido, todo es justificable, la moral, la ética y la honestidad no cuentan, siempre y cuando todo se haga a nombre de la política. En consecuencia, la corrupción se justifica, siempre y cuando fortalezca el ejercicio y supuestamente los haga respetables.
6.- Puedo cometer actos deshonestos e impuros. Todo acto, así sea malo por naturaleza o consecuencia, si contribuye a la causa, es automáticamente bueno, por lo tanto los valores y los acuerdos sociales no importan, ni tampoco importan las buenas costumbres, como la conservación de la familia, la vida y la dignidad humana, que son obstáculo para la vida política, que es lo que debe contar.
7.- Puedo robar. Los políticos ‘brutos’ justifican el prevaricado, el peculado y todas las formas de robo continuado, siempre y cuando fortalezcan su fuerza y poder, así conduzca a la destrucción de la sociedad que representan. Les fastidian los organismos de control y no creen en la separación de los poderes.
8.- Levanto falsos testimonios y miento. Así destruya, haga daño, cause sufrimiento, involucre inocentes, todo tiene una justificación y esta es “soy político y debo pensar, sentir y actuar como político”.
9.- Puedo consentir todo tipo de pensamientos. Siempre y cuando contribuyan a la causa, así le es permitido todo tipo de alianzas y traiciones.
10.- Puedo codiciar los bienes ajenos. Los políticos ‘brutos’ piensan que todo lo que importa en la vida es el poder económico. Por lo tanto, la riqueza debe estar en sus manos o al menos bajo su control. En consecuencia, se deben controlar los grupos económicos, porque estos van a controlar la política.
Finalmente, podemos responder a esta pregunta: ¿Cuáles deben ser los 10 mandamientos de un político con inteligencia lógica y emocional, es decir, con salud mental?
MARCO ANTONIO MENDOZA
Psicopedagogo y periodista
Contraluz.CO Sólo Periodismo