CÚCUTA.- Monseñor Julio César Vidal Ortiz, obispo de la Diócesis de Cúcuta, felicitó a los colombianos por ejercer el derecho al voto, el 15 de junio para elegir presidente de la república, y deseó lo mejor al ganador de los comicios Juan Manuel Santos.
“Deseamos que el Espíritu del Señor lo llene y fortalezca para que realmente pueda concluir todo este proceso de paz, que no consiste solo en la desmovilización de los grupos armados sino también en la justicia social, en la educación, la atención al agro, la atención a la salud”, dijo el prelado.
Ante las tensiones políticas entre los partidos, el jerarca católico hizo un llamado a la unidad. “Hay una franja de colombianos que han perdido la credibilidad y la esperanza debido a muchas circunstancias, sobre todo a esa confrontación entre los dirigentes, por eso pedimos la unidad”.
Indicó que Colombia necesita luchar contra la corrupción, la pobreza y todo lo negativo. Pidió jalonar al país hacia adelante para que “tengamos una Colombia más equitativa, donde las necesidades básicas sean atendidas a todos los colombianos en armonía; que se respete la opinión de las personas y juntos construyamos la reconciliación y la paz”.
Frente al papel que juega la Iglesia Católica en el camino recorrido en búsqueda de la paz el obispo de Cúcuta expresó que “continuará haciendo lo que siempre ha hecho, apoyar lo que sea en beneficio del hombre, apoyar a los necesitados, a los marginados, a los pobres y mantener una voz crítica”.
Dijo que coadyuvarán para que haya un buen gobierno y que frente a las acciones es mucho lo que hay que hacer. “Hay que luchar de frente contra la corrupción, por ejemplo el dinero que debe llegar a los más pobres para salud y educación, no se puede quedar en particulares”.
Semana de la Familia
“El abrazo en familia, un aporte para la paz” es el lema con el que la Comisión
Diocesana de Pastoral Familiar, en el contexto de la propuesta nacional para la celebración del tiempo de familia, llevará a cabo del 15 al 21 de junio la Semana de la Familia.
Recordar la importancia de la familia como ejemplo de vida, su rol en el proceso de paz y hacer un llamado “a volver nuestros ojos y corazón hacia ella, fuente de amor, reconciliación y paz”, es el objetivo de esta jornada en la que se invita de manera especial a recuperar la práctica del abrazo como un aporte a la paz, una costumbre que fortalece, anima y llena de amor.
“Que todas las familias sean una unidad en ese mismo amor, un solo espíritu, una sola comunión. Volvamos a descubrir que la familia que Dios nos dio es la única y la más bella, la más hermosa de la vida, no hay como mi familia, la que cada uno tiene”, dijo el padre José Leónidas Cristancho, delegado de Pastoral Familiar Diocesana.
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