1.- Si como recordaba y anotó el presidente de Colombia ”lo imposible, se hizo posible”, refiriéndose a los entendimientos con las Farc, en el proceso hacia la paz, bien valdría, y sin temor, indagar y tener en claro si los razonamientos que han generado los hechos, que tan ampliamente se vienen informando, tienen una real conjugación con los deseos y las esperanzas de los colombianos, habida cuenta de que hay tan solo el inicio de una intención y tan solo con una parte, de los grupos levantados en armas y sin que esté resuelta y de manera cabal y definitivamente estructurada, la gestión que debe orientar y guiar el desenvolvimiento social, económico y político de la nación, que se conforme con la voluntad que expresan, en su libre determinación, los ciudadanos – hombres y mujeres- cuyo pensamiento y sentimiento es sometido al proceso de análisis y consideración como lo precisan y determinan las normas y las regulaciones de carácter legal y constitucional que rigen la República.
2.- Es conveniente no esquivar estas consideraciones, porque los pasos que se insinúan, y se asoman al escenario nacional, son de tanta trascendencia e importancia que cualquier omisión o indiferencia puede acarrear complejidades y problemas de múltiple dimensión y características, dadas las implicaciones y las exigencias que corresponden a una nación o Estado en el manejo de la legalidad, funcionalidad y desarrollo, desde lo local o provincial hasta lo municipal, regional y totalidad del conjunto.
Creer, o llegar a estimar, que todo está logrado y lo que falta puede orientarse, simplemente, con los pasos y las actitudes que condujeron los diálogos y los entendimientos que se cumplieron en el exterior y luego salieron a la información mediante acuerdos y logros que se condensaban en anuncios radiales, televisivos o de prensa escrita, de manera conjunta o separada, por parte de los actores que asumieron la representación y la conducción de los encuentros y los diálogos celebrados entre las partes constituiría una tremenda falla con serias implicaciones en lo jurídico e institucional, así como en lo administrativo de las relaciones gubernamentales, en sus responsabilidades con la población.
3.- ¿Qué hacer? Con inteligencia y gran valoración de lo verdadero y auténtico, tratar de llenar con verdad y honestidad los vacíos y los huecos existentes y aquellos que por su complejidad en el momento de los enfoques requerían de una espera o de la conjugación de una o más alternativas u opciones para el pleno desarrollo. Y, es elemental, mantener esa actitud amplia, clara, libre y soberana, porque si bien lo imposible puede volverse posible, si se alteran los factores constitutivos, también es evidente que lo logrado o posible, puede transformarse en otro afán de imposibilidades, si no les otorgamos atención a las causas y las determinantes que configuran las valencias y fundamentos de nuestros anhelos y desenvolvimientos para el logro de la paz y la transformación positiva de Colombia.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: www.presidencia.gov.co
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