1.- Después del sondeo electoral del 16 de julio, lo que resta del mes será de especial importancia para el pueblo venezolano, por lo que representa y sintetiza la definición y el apoyo de lo que se quiere como gobierno y el apoyo y el respaldo que a lo institucional debe dársele, dada la compleja y difícil situación que en lo socioeconómico y político experimentan la nación y su gente.
El enfoque y el análisis deben ser – sin equívocos – verdaderamente juiciosos y responsables, porque está en juego no solo el Estado de Derecho y lo institucional en general, sino la tranquilidad, la paz y el desarrollo de las demás zonas y áreas de la República.
2.- Quienes desde la frontera observamos el discurrir de los hechos, pero también captamos índices, promedios y balances que vienen divulgando los sectores público y privado, y los estados monetarios y financieros que presionan y acosan el desenvolvimiento industrial, comercial, agrícola, minero y petrolero, en particular, sabemos que la tarea por cumplir, por quienes quieran asumir el compromiso del poder, no es una gestión fácil, porque Venezuela se ha desarticulado y es necesario un proceso de reunificación y claro concepto de la unidad nacional, para obtener lo que se requiere y con urgencia se necesita, o sea el trabajar por el bien y el progreso de los venezolanos.
3.- Desde el origen de los primeros movimientos integracionistas en América y en razón a los vínculos de fraternidad y trayectoria histórica que nos unen, no pocos hemos planteado y sostenido la conveniencia de una labor compartida y con visión de futuro, para vigorizar esfuerzos, internacionalizar los proyectos y hacer de la correspondencia mutua, una posibilidad de alto contenido.
Por eso, anotar que Venezuela y Colombia pueden constituir una opción de gran alcance, es un empeño que no debe olvidarse. Y menos cuando cada paso y acción deben ser firmes y trascendentes, por los compromisos y los retos que surgen en el plano internacional y en lo alusivo a generación de empleo, competitividad productiva, apoyos financieros, innovación, capacitación, industrialización y aprovechamiento de recursos.
Sí, por eso desde la frontera y propuesto a las cancillerías de Venezuela y Colombia se halla la creación de Parques Industriales y Tecnológicos, Zonas Francas Especializadas y la Zona Aduanera para Maquilas, amparados, por incentivos, estímulos, mecanismos bilaterales y mejores servicios básicos para hacer más atrayentes y productivas las iniciativas y proyectos.
Lo que más necesitamos son fuentes de empleo, como lo advierten las fronteras y lo proclaman – desde el interior – las dos naciones y Estados hermanos.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo