1.- El grado de indiferencia, desatención y apatía de Colombia y Venezuela o de Venezuela y Colombia, sobre el espíritu de fraternidad y los propósitos de integración, en procura del desarrollo compartido y de más amplia y positiva proyección internacional, debiera constituir una preocupación binacional.
Si se sumaran esfuerzos y surgieran pasos al hallazgo de planes, programas y proyectos compartidos que utilicen las ventajas y las opciones dada la ubicación geoestratégica y la existencia de productos – con perspectivas múltiples – que no han sido utilizados, ni canalizados de manera práctica y operacional por no adelantar claros y progresistas entendimientos y aproximaciones para coordinar esfuerzos y encausar iniciativas de alto significado y amplio alcance, en lo productivo y futurista, lo único que genera y produce es una visión aislada y negativa, como lo confirma la nítida y directa expresión del común libertador Simón Bolívar, cuando, con realismo y sinceridad verdaderamente patriótica y visionaria – por el alcance bilateral y proyección, dijo que “El no habernos compuesto con Santander, nos ha perjudicado a todos”. Y, este planteamiento, que no ha sido tenido en cuenta por historiadores, políticos y analistas socio económicos, en el enfoque de la situación Latinoamericana y Bolivariana – en especial -amerita una pronta y cabal reconsideración, enfoque y actualización para que el ansiado progreso de Venezuela y el mejoramiento integral de Colombia surjan y se produzcan, en lugar de otorgarles vivencia a los tristes y lamentables espectáculos, que se experimentan en los límites y zonas fronterizas, que virtualmente han sido marginadas y abandonadas, como lo demuestran y proclaman los 2 años y casi 8 meses del cierre y anulación del tráfico por “la frontera, más activa del Continente “.
2.- Esto, y el no tener en marcha comisiones de carácter bilateral y al más alto nivel para estudiar y coordinar esfuerzos en procura de incentivos, estímulos y mecanismos, que proyecten y vitalicen las labores, acercamientos y uniones que se generen entre las dos naciones, para servicio conjunto. El mundo obliga a quienes vivimos y experimentamos la realidad de estas actitudes a clamar para que tal indiferencia y omisión no puedan proseguir, porque convulsionan y generan mal ejemplo. Y, al confesar y denunciar, la urgente necesidad de obrar pronto y sin apasionamientos, ni equivocadas visiones partidaristas y de grupo – de quienes aspiran a llegar al poder, para seguir en las mismas o peor – rogamos para que las mayorías ciudadanas, amantes de la paz, el progreso, el avance colectivo y la interrelación y el favorecimiento entre hermanos – con anhelos idénticos – sumemos empeños y hagamos de la asociación y de la unión fraternal e integracionista, un honroso y ejemplarizante motivo de gestiones permanentes y trascendentes, para beneficio de todos.
3.- Cuando operó y funcionó el triangulo de oro entre Maracaibo, San Cristóbal y Cúcuta, y el ferrocarril fue el empalme, llegó el café a Colombia y se hicieron exportaciones de amplio espectro y vinieron delegaciones y representaciones europeas, así como importantes evaluaciones que no prosiguieron cuando esta destacada gestión, no tuvo los respaldos, que para su fortalecimiento eran necesarios. Hoy, no tenemos ferrocarril, ni más vías – y hasta limitado, el transporte aéreo y hasta el terrestre.
Además, el Puente de Tienditas – que se proyectó y debe enlazar las dos áreas en el corazón de la frontera – sigue sin el servicio que debe prestar, mientras miles de camiones y vehículos, al año, no pueden ser utilizados y el calvario ciudadano prosigue. Sí, este es un momento de prueba y de enorme valoración de realidades.
¿Quienes nos comprendan, valorarán, que lo importante y básico radica en defender y proyectar la integración de manera sincera, fraterna y con visión de futuro? ¿No es, acaso, el momento propicio para recordar a nuestros libertadores y hacer de su memoria una permanente cita por la unión y el progreso, desde la capital de la integración en América, al convocar a venezolanos y colombianos, para una labor ejemplar, conjunta y en equipo?
JOSE NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo