CÚCUTA.- La sorpresa fue mayor al conocer el fallecimiento del periodista Fabio Fandiño. Hace un par de años llegó a La Opinión para cumplir la función de editor de áreas, especialmente la política. La pasión por la docencia lo devolvió a Cúcuta, en esta oportunidad para vincularse a la Universidad de Pamplona.
Duele ver partir a alguien que tiene vida para vivir y conocimientos para compartir. Desde este rincón lamentamos, y de verdad, la muerte de Fabio. Al partir de esa manera repentina quedó en deuda con los alumnos de Redacción y de Prensa, que estaban ilusionados con su manera de enseñar esas cátedras.
A los amigos les brindó un espacio para hablar de política, economía, el acontecer del país y la vida de la ciudad. Quienes alcanzaron a disfrutar de sus enseñanzas deben sentirse agradecidos. Y aquellos que no compartieron sus ideas sigan por ese camino, Fabio no era rencoroso. Hoy, el sentimiento es de desazón, porque la vida castiga con la muerte.
Tenía 56 años. Un infarto lo arrebató de este mundo, en Bogotá. El último empleo, antes de llegar a la Universidad de Pamplona, lo cumplió en el Canal Capital. Se estrenó como periodista en la Agencia Nacional de Noticias Colprensa, pasó a El Espectador, Canal Caracol y La Opinión. En la academia estuvo en las universidades Central, Jorge Tadeo Lozano y Externado.
Había nacido en Pacho (Cundinamarca). Era el cuarto hijo de una familia de ocho hermanos. Al graduase como bachiller viajó a Bogotá y estudió comunicación social y periodismo en la Universidad de la Sabana. También, estudió historia de Colombia en la Universidad Tecnológica de Boyacá. Deja una hija de 14 años del matrimonio con la periodista Mónica Roa.
El 18 de marzo, regresó a Bogotá con el ánimo de pasar la Semana Santa. Al sentir una dolencia en el pecho acudió a una clínica del norte de la ciudad. En el centro de atención médica falleció.
Fandiño, paz en la tumba.
Foto: MIGUEL PALACIOS
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