CÚCUTA.- Maurizio Mondoni es italiano, doctor, instructor, escritor y viajero. Lleva muchos años recorriendo el mundo para hablar de minibásquetbol. Ha estado en cuatro continentes, solo le falta por recorrer Australia. De esos viajes ha ganado experiencias y las vivencias las recuerda mientras mira las imágenes en el minicomputador.
El deporte lo ha paseado por África, Asia, Estados Unidos y Europa. Lo importante es el compartir con los niños, del que nació la idea para el último de los 40 libros que ha escrito: ‘Yo estoy con los niños’. En este texto deja clara la importancia de querer al niño, acompañarlo, instruirlo y ayudar al entrenador a que conozca y descubra el potencial de los deportistas.
Está en Cúcuta para ofrecer la clínica deportiva ‘Baloncesto para jugadores jóvenes’. La actividad se cumplirá del 21 al 24 de agosto, organizada por la Liga de Baloncesto y el IMRD. Las invitaciones las acepta “siempre y cuando me gusten y estén adecuadas a mi interés. Acepté la invitación que me hicieron porque quería conocer el minibasquet y el basquetbol y la gente” de Colombia.
En los largos años dedicados a la formación ha sentido tristeza al ver sufrir a los niños. “Me entristece ver cómo son maltratados en algunas sociedades, porque no se les considera parte productiva”. En muchas partes ha visto que son castigados con brutalidad.
El trabajo de Mondoni no solo ha estado dedicado a los niños. Incursionó en las demás categorías y se decidió por los bambinos. En un momento de la vida hizo un pare para decidir entre el aplauso en los coliseos y los problemas que genera el trabajar con los jóvenes. “Preferí las categorías menores”.
Y en la vida le aparece otro mundo, el familiar. Cómo manejar la relación de pareja, la crianza de los hijos y el basquetbol. Por fortuna “mi mujer es una santa” que lo comprendió y sin recriminaciones lo aceptó. Cree que el tiempo es mejor manejarlo con calidad más que con cantidad. Un chiste para matizar este aspecto. “En casa solo he estado en dos oportunidades. Fue cuando mi esposa quedó embarazada y nacieron los dos hijos”. En ocasiones lo acompaña, estuvieron en Pekín, y en septiembre viajarán a Malta.
Otro deporte en el que Maurizio Mondoni incursionó es el lanzamiento de la jabalina. En la juventud superó la barrera de los 65 metros.
Una anécdota que recuerda con gusto es cuando Disney Word le permitió hacer una historieta sobre Tribilín basquetbolista. Hasta tomó el traje del personaje y lo lució. Es de los buenos momentos que conserva en la men te y en el portátil.
¿Cómo le ha parecido lo visto de Colombia?
He visto gente dispuesta, amigable. Se puede tratar a la gente sin la prevención del distanciamiento entre el entrenador y los que lo escuchan. La idea es compartir y eso se ha hecho.
¿Qué aspira con la clínica que ofrecerá en Cúcuta?
No crean que soy el salvador, que vengo a pontificar. Vengo a compartir mi visión del minibásquet, mi visión del básquet infantil y espero crear una inquietud en los técnicos locales y que de alguna manera compartan mi manera de pensar. Pretendo que me escuchen, que tomen para sí la experiencia y dejar plasmadas una semilla, para ver luego la planta y se aspira que la cínica dé resultado y que haya la oportunidad de otra visita.
¿Qué conoce del minibásquet colombiano?
El único acercamiento que hay con el minibásquet colombiano es la oportunidad que tuve en Villavicencio para la presentación del nacional. Lo que vi no me gustó, porque hay formas de juego que no están bien. Ejemplo, usar defensa de zona cuando el objetivo para la formación de los niños es que aprendan a defender hombre a hombre. Pero no solo eso, también, vi que algunos entrenadores prefieren las técnicas sobre lo formativo, y a mi modo de ver no está bien; tampoco, ver a entrenadores que se salen de casillas y gritan a los jugadores, cuando lo que se necesita es que les den confianza para afianzarse en el deporte.
¿Cómo salir de esa situación para que el minibasquet sea tomado como deporte serio?
Tenemos que trabajar con los entrenadores jóvenes, los profesores de educación física, para que se capaciten y aprendan qué se debe hacer con los niños y cómo hacer un trabajo específico para cada grupo. La Federación debe asumir responsabilidades para planear el trabajo formativo.
¿Cómo ve el minibásquet colombiano?
He visto dos medios tiempos en Villavicencio y no puedo tomar un juicio de cómo funciona. Opinar sobre este deporte en Colombia es atrevido. De pronto podré decir lo que vea en Cúcuta, al final de la clínica. Es imposible hablar del minibásquet, porque tendría que conocerlo mejor.
¿La atención que se les dé a los niños en esta categoría repercute en la carrera profesional?
Pienso que el minibásquet no va a formar al campeón. El objetivo es hacer buenos ciudadanos, que los niños tengan la posibilidad de jugar, si de allí, con acompañamiento de los padres, el trabajo inteligente del entrenador y el respaldo de la escuela, se convierten en campeones, bien. Pero si no se logra, se capta gente para el básquet.
¿La Fiba cómo apoya al deporte y lo impulsa en algunos países?
La Fiba lo da todo, pero tiene que haber un acercamiento. A mi modo de ver la Federación Colombiana es la que debe tener el contacto. Cuando se presentó el programa jóvenes entrenadores (2000), se lanzó el libro del que soy coautor y se les entregó a los asistentes. Es un proyecto que incluye minibásquet, infantil, juvenil y mayores. Al que pida se le da.
¿Como miembro de la Fiba puede llevar el mensaje positivo que genere ayuda para Cúcuta?
Soy instructor, no político. Puedo hablar con el secretario general de la Fiba y decirle que estuve en la ciudad. Pero no soy yo quien debe hacerlo, ni puedo ofrecer resultados. Voy a donde Fiba me dice. Estoy aquí no como miembro de Fiba sino atendiendo una invitación.
Mondoni es docente de la cátedra Teoría, técnica y didáctica del baloncesto en el posgrado de ciencia motriz y del deporte, de la Universidad Católica de Milán. El Comité Olímpico Nacional Italiano lo tiene entre los catedráticos y es miembro del comité europeo Fiba para el minibásquetbol. Es la primera vez que visita a Colombia y la segunda, a Latinoamérica.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo