Papá pato y mamá pata sacaron a pasear a los hijos paticos. Tranquilos, con dos hombres como guardaespaldas, recorrieron las calles cucuteñas. Aprovecharon que por estos días se estrena el ‘pico y placa’ y caminaron sin prisa y sin afanes. Atrás quedó el apretujado corral, ahora está la amplitud de las vías. Allá, en el encierro obligado solo son un grupo de aves. Aquí, reciben las miradas de los humanos que no entienden que la libertad también es animal. El recorrido, quizás, terminó en la plaza de mercado y hoy los paticos son alimentados por los nuevos dueños con el pensamiento puesto en diciembre. Es el precio de la vida plumífera. Lo cierto es que por unos momentos cambiaron el tema de conversación de los transeúntes y detuvieron el acelere de los conductores para darles paso.
Foto: RAFAEL ANTONIO PABÓN
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