CÚCUTA.
“Una causa fuerte de la migración en la frontera es la violencia que se ha vivido en los últimos años en la zona del Catatumbo”, dijo monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, en el encuentro de obispos de la frontera colombo-venezolana. Agregó que esa situación genera nuevos desplazamientos de familias campesinas que abandonan sus tierras para salvaguardar la vida.
Los prelados se reunieron en Cúcuta, a comienzos de semana, y trabajaron como tema central el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2025, titulado Migrantes, misioneros de esperanza.
El espacio de comunión, reflexión y diálogo reunió a los pastores de las jurisdicciones eclesiásticas de Nueva Pamplona, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto; Tibú, monseñor Israel Bravo Cortés; Arauca, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, y Cúcuta, monseñor José Libardo Garcés Monsalve (Colombia); de Guasdualito, monseñor José Magdaleno Álvarez Briceño (obispo electo); Diócesis de Machiques y San Cristóbal, monseñor Lisandro Alirio Rivas Durán, y monseñor Juan Alberto Ayala Ramírez (obispo auxiliar) (Venezuela).
Entre las conclusiones del encuentro destacan:
- Reafirmar el compromiso de la Iglesia en la frontera como presencia de acompañamiento, especialmente hacia migrantes y poblaciones vulnerables.
- Fortalecer la comunión interdiocesana entre las Iglesias Particulares de Colombia y Venezuela, promoviendo acciones pastorales conjuntas para la reflexión, la celebración y vivencia de la fe.
- Impulsar una pastoral migratoria inspirada en el Evangelio y en el llamado del Papa León XIV a reconocer a los migrantes como “misioneros de esperanza”.
- Promover espacios permanentes de diálogo y articulación que permitan responder de manera más efectiva a los desafíos de la región fronteriza, con el propósito que estos encuentros se realicen de manera periódica.
- Que las jurisdicciones eclesiásticas que comparten frontera puedan crear y establecer una celebración religiosa que motive la hermandad de nuestros pueblos y manifieste la vivencia de la comunión en las comunidades.
Este encuentro reafirma la vocación de la Iglesia de ser signo de unidad, esperanza y cercanía, especialmente en contextos donde la dignidad humana se ve desafiada, y fortalece el compromiso de seguir caminando junto a los pueblos de la frontera.
Contraluz.CO Sólo Periodismo
