CÚCUTA
Camilo Vera era un niño inquieto. Saltaba en la cama, hacía volteretas, quemaba energía en la casa. Hasta cuando apareció el ángel que lo protegió y lo convidó a ver cómo entrenaban los gimnastas. El pequeño, a cambio de sentarse, comenzó a probar en los aparatos del coliseo menor con tal agilidad que descrestó al profesor Jairo Ruiz. Escena uno.
Ahí comienza la historia del hoy campeón mundial de gimnasia y prospecto para Los Ángeles 2028. El muchachito tomó por los cuernos la oportunidad ofrecida y empezó a prepararse con dedicación y sacrificio, sin perder la humildad y el carisma para llegarle a la gente. Sary Vera, su orgullosa madre, reconoce que es un don con el que Dios lo ha dotado y le pide constantemente que lo conserve.
El abuelo materno fue gimnasta y le heredó los genes para que Camilo ejecute los ejercicios con fuerza, flexibilidad, agilidad y coordinación. El nono Vera, también, estuvo a las órdenes de Jairo Ruiz, solo que ocurrió en una época en la que no había apoyo económico para tomar la decisión de quedarse en el deporte como proyecto de vida. Y no pudo continuar.
Las hermanas de Sary aparecen en escena (2) y toman papel protagónico en la película que tiene como figura central a Camilo. Mayerly, selección Colombia desde los 9 años, se retiró hace tres por lesión. Los botes y las medialunas convencieron a la tía y por primera vez lo llevó a la que se convertiría en la fábrica de los sueños. Ocurrió en el 2010.
Sary vive agradecida con Dios, por hacer posible todo esto y por haberle dado ese don; con el entrenador Jairo Ruiz, por ser parte fundamental en el proceso deportivo. “Sin Jairo, nada hubiera sido posible”. Con la familia, especialmente con la tía Mayerly por haberlo llevado al Coliseo; con los patrocinadores, por la ayuda que le prestan. “Y con todos los que han apoyado”. Ah, y con Camilo “por hacerme tan feliz”.
- Todo esto lo llena a uno de orgullo. Él sabe que es mi mayor orgullo, que estoy feliz de verlo desde que comenzó. Todo ha sido un sueño. Siempre le decía que podía y ahora le digo que puede dar más.
Camilo escucha y sonríe. La felicidad es compartida a raíz del trabajo y por los resultados obtenidos en competencias nacionales e internacionales. Sary detiene un instante el rodaje y recuerda que “no todo es felicidad, porque hay momentos de tristeza y de cansancio”. Ahí, para no desfallecer, lo anima y le dice que “somos un equipo y hemos estado ahí para él, toda la vida”. Entonces, se prende de nuevo la cámara y continúa la acción. Escena 3.
Turno para los antagonistas. Desde las primeras competencias, Sary ha sentido nervios. La explicación es sencilla, cada vez que Camilo sale al escenario y sube al aparato, cualquiera que sea, está segura de que habrá una nueva dificultad en la rutina. Tanto que hoy tiene un elemento propio que registró con el código de altísima dificultad. Se trata de tres mortales de salida en la paralela. Trabaja en otro, que algún día estrenará.
“Hoy no lo veo competir. No puedo verlo. Me hago en otro cuarto, oro y cuando escucho el grito que está bien, que no se cayó, doy gracias a Dios”. En las oraciones pide que Camilo llegue a los Olímpicos de Los Ángeles, porque es el sueño de todos. Escena 4.
En las conversaciones de madre a hijo le dice que desea que le cumpla ese anhelo de ser mamá Olímpica. Y vuelve a hablar con Dios para que lo aleje de las lesiones y las molestias físicas, y a cambio le dé fuerza mental y amor en el corazón. “Sé que va a llegar, tengo fe en que sí y nos va a regalar el mejor resultado”. Sary no ahorra elogios, porque lo conoce como deportista y porque es su hijo.
- Trabaja todos los días. Le encantan las dificultadas, los elementos y mostrar el talento.
Al lado de Camilo aparecen los actores de reparto, que cumplen papeles brillantes en el filme de la gimnasia cucuteña. El anhelo de Jairo Ruiz es llevar a Estados Unidos el equipo completo. Sary cree que ese otro sueño, también, se logrará. Escena 5.
Los reflectores se apagan. La claqueta permanecerá cerrada hasta cuando se decida la grabación del siguiente capítulo.
Entrevista: JULIAN GARCÍA – Deporte en Acción
Fotos: @CDeportivoCucuta
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