CÚCUTA Camilo Vera era un niño inquieto. Saltaba en la cama, hacía volteretas, quemaba energía en la casa. Hasta cuando apareció el ángel que lo protegió y lo convidó a ver cómo entrenaban los gimnastas. El pequeño, a cambio de sentarse, comenzó a probar en los aparatos del coliseo menor …
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