CÚCUTA.- La Misión Médica nació en Colombia como respuesta local al conflicto armado que durante decenas de años ha desangrado al país. El trabajo de los miembros de este cuerpo de apoyo a las víctimas es estorbado, en muchas ocasiones, por los actores oficiales o ilegales en cualquiera de las zonas donde ocurren los enfrentamientos.
Las fuerzas del Estado, las guerrillas, los paramilitares y las bandas criminales están implicados en las violaciones a los derechos de los hombres y mujeres que sufren los rigores de la guerra interna. ¿Cuál de las organizaciones perjudica en mayor número la labor del personal de la Misión?
“Por el trabajo que cumplimos, no hacemos campeonatos de violadores o de infractores”, respondió Julio Castellanos, Miembro de la Mesa Nacional de Protección Médica del Ministerio de Salud, en la reciente visita a Cúcuta. “Quién lo hace más o quién lo hace menos, no es lo importante, lo importante es que no lo haga ninguno”.
En las zonas donde perdura el conflicto son cotidianas las infracciones. Ante esa situación de desprotección lo que se pide es que la gente piense que la Misión Médica es para la protección, la respalden y la cuiden. “El Derecho Internacional Humanitario prevé que para tener unas condiciones humanitarias en medio de la guerra se tenga personal con protección especial que atienda a las víctimas”.
En Colombia, el conflicto es de larga data y tiene unas características especiales, por lo que se busca contar con un cuerpo de atención como medio para atender a las víctimas o hacer la previsión en salud en las zonas afectadas por la violencia.
El fundamento de la Misión es atender a las víctimas de conflictos armados, de lesiones originadas en problemas de orden público, de desastres y otras calamidades. Es el cuerpo del Estado que responde a las emergencias para atender las circunstancias de salud.
Por ahora, lo hace en medio del conflicto. “Aspiramos a que algún día vamos a tener paz. Esperamos que si no es este año, que sea el próximo, o en la siguiente generación, pero que atendamos víctimas de desastres más que de conflicto”, dijo Castellanos.
¿En Colombia la Misión Médica qué tan buen trato tiene?
Depende de las regiones y de los momentos. En general, el respeto es bueno, pero hay zonas, lugares y momentos en los que la Misión es afectada por las limitaciones del trabajo. En algunos casos, es agredida por los pacientes, en otros casos por algunas personas en las zonas de conflicto y en otras le es negado el acceso. En algunas regiones el problema más complejo, y lo tenemos en algunos municipios de Norte de Santander, es que por las condiciones de amenaza o de conflicto que se vive en la región no hay personal de salud que quiera desplazarse a atender las regiones. Lo que tenemos es ausencia de la misión Médica y son los casos más complejos.
¿Cuáles son las zonas de Norte de Santander?
Nosotros lo que brindamos son fórmulas para resolver el asunto en cada municipio. Hay algunos municipios que llevan más de un año sin cubrir la plaza rural.
¿Cuáles son las mayores infracciones para con la Misión Médica?
En Colombia la infracción más alta es la amenaza. Los miembros de la Misión son amenazados por cuestiones del trabajo. La amenaza se revisa, se atiende y pueden seguir con el trabajo en la región; en otros, renuncian y salen de las regiones.
¿Las fuerzas del Estado también impiden el trabajo de la Misión?
En general no. Hay una buena relación mediante el trabajo cumplido. Hace unos años había unas limitaciones; en este momento, por el trabajo efectuado con los responsables de los derechos humanos de la Policía y de las fuerzas armadas, hay buen acceso. Incluso, respaldo uniformado al trabajo de la Misión. Se presentan incidentes puntuales en algunos momentos, en algunas zonas, pero no es un tema estructural, es un tema de excepción. En los últimos 10 años hemos alcanzado una buena interlocución, una protección y un respeto cada vez más activos en la realidad del terreno.
¿La bandera inspira respeto por la Misión?
En general sí. Tanto que uno de los problemas que tenemos es que hay gente que no debería usar el emblema. Ese es un llamado para que no use el emblema sino por quien debe hacerlo. En este momento el uso está restringido para quien lo autorice la Secretaría de Salud. El emblema ha tomado tal fuerza en su respeto que lo usan entidades que no deberían hacerlo. Tramitamos una ley para modificar y reformar el Código de Tránsito, de manera que los vehículos, que son con los que más tenemos problemas, que no estén autorizados queden inmovilizados. Por ahora, la autoridad los puede conminar a retirar el emblema, pero no tienen sanción. El emblema y su protección han tenido éxito y a veces el éxito tiene problemas. En este caso es que hay personas que usan abusiva o indebidamente el emblema.
¿Esta suplantación daña la imagen de la Misión?
Claro, porque si es una persona que no sabe de salud ni tiene la misión de atender a una víctima y se requiere la atención y no lo hace, porque no está capacitada, la gente va a pensar que el emblema no significa lo que es en realidad, que es un símbolo para la protección de las personas. Quien está protegido por el emblema tiene la capacidad de atender a otro y brindarle protección. Lo otro es que un emblema hace que la instalación, la persona o el vehículo sean respetados, pero si lo que va detrás de ese emblema no es lo que uno espera pone en riesgo el emblema. Por eso es tan importante que se vigile que el uso solo lo haga personal de salud.
RAFAEL ANTONIO PAÓN
Foto: www.metrosalud.gov.co
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