Cúcuta recibe visitantes de diversas las partes del país, dispuestos a deleitar un sinfín de sabores, lugares y tradiciones que resaltan la cultura de la capital nortesantandereana. Es posible disfrutar especialidades que van desde camarones y mariscos, hasta platos típicos, como el mute del domingo o sancocho del sábado. Aunque se ofrece variedad de platos en la región, los cucuteños no salen de lo común, por el afán diario o por la simple razón de no perder dinero en comida que no conocen.
“Lo que más se consume son carnes, pescados y aves”, dijo el cucuteño John Fredy Barragán, jefe de cocina del Hotel Tonchalá. El turista que llega a la cuidad se va satisfecho por los platos típicos de la región. “Es imposible irse sin comer mute, que es la combinación de granos con diferentes tipos de carnes o el pastel de nuestra región, que consiste en una mezcla de harina, garbanzo y sal”, aseguró el instructor de cocina Jorge Duván Ojeda García.
La preferencia de quienes comen en restaurantes son los platos caseros y fáciles de preparar. A pesar de que se ofrece una carta para llamar la atención, los clientes optan por lo tradicional y por lo que se acostumbra a comer en el hogar. Las segundas carnes (vísceras y sobrebarriga, y los cortes bajos) son platos apetecidos, porque ofrecen calidad y no superan el presupuesto designado para la alimentación.
Es claro que los clientes no consumen una comida fuera de lo común. Al mirar la carta de un restaurante siempre encuentran algo familiar (arroz, yuca o papa, carne a la plancha o pollo, ensalada de tomate y cebolla), que demuestra que la región es de tradiciones y que predominan las costumbres por encima de platos extravagantes.
La comida tradicional cucuteña con más relevancia es el cabrito, que se come asado o cocido; la pepitoria, mezcla de corazón, riñón e hígado, cocinada con cebolla y tomate; el pastel de garbanzo; el arroz con pollo; la turmada; la morcilla (rellena), embutido de sangre de cerdo con arroz, y las hayacas, tanto en temporada decembrina como cualquier domingo.
El desayuno es la comida más importante para cualquier ser humano. En la capital nortesantandereana son frecuentes los caldos, huevos al gusto, pasteles y avena, que levantan el ánimo de los cucuteños. Aunque ahora, son un poco más refinados a la hora de comer. “Están de moda los omelet y los huevos ponchados”, dijo Ojeda García.
En muchos hogares de la ciudad se prepara la arepa, con diferentes tipos de rellenos y combinaciones, puede haber diferente comida en la mesa, pero el buen cucuteño siempre desayuna con una de ellas.
Las bebidas que acompañan a las comidas tradicionales son mezclas de frutas, pero no pueden olvidarse el agua de panela, el masato y la avena. Algo que nunca ha dejado de gustar, tanto en la ciudad como en el resto del país es la pasta. En cualquier restaurante este plato es pedido y ahora se prepara con más técnica, se trabajan diferentes procesos de elaboración y se acompaña con un buen pedazo de carne y ensalada.
Es fundamental resaltar el auge que ha tenido la cocina en la actualidad. Los comensales se vuelven exigentes. Según Barragán, “la gente sabe qué es un término medio en las carnes, y lo piden. Antes, se pensaba que era comerla cruda. Pero no importa cómo se cocine, la carne siempre va a estar en el plato de los nortesantandereanos”.
En épocas especiales, como en Semana Santa, se cocina pescado. “Somos de creencias y de culturas”, resaltó Ojeda García. Debido a la importancia de la religión, en esas fechas la gente deja a un lado la carne, prefiere consumir ensaladas de todo tipo, huevos en diferentes preparaciones, frutas y carnes blancas. Es raro encontrar consumidores de carnes rojas, debido a la influencia que tiene la Iglesia. Los creyentes consideran que es pecado consumirlas en esta época.
El cayo guisado con yuca cocida es otro alimento que se consume durante el año. Es de fácil preparación, económico, llama la atención y se acompaña con una buena porción de garbanzos y arroz. Los turistas del país o del mundo no los cautivan los platos raros o innovadores. Vienen a conocer de comida criolla y probar lo tradicional.
En la ciudad no solo se conoce este tipo de comidas, también se ofrece variedad de dulces o postres. El más importante es el ‘cortado de leche de cabra’. Consiste en mezclar un litro de leche de cabra, un litro de panela partida y el jugo de un limón. Los cucuteños acostumbran a comerlo en la media tarde y lo acompañan con un vaso de agua fría, para no empalagarse. Dulces tradicionales como el arrastrado, el combinado y las solteritas, que con la esencia de naranja y ahuyama han conquistado cientos de paladares cucuteños y visitantes.
El dulce de natas con mora, es otro de los más pedidos. “Es un postre semifrío fácil de preparar”, dijo Barragán. La gente, poco a poco, se ha acostumbrado a consumirlo después del almuerzo. Esta mezcla de azúcar glas, moras y natas se sirve en una copa de cristal, se pone a enfriar en la nevera y cuando se va a consumir se decora con las moras.
La capital nortesantandereana siempre ofrecerá una amplia variedad gastronómica, desde comidas caseras hechas por tradición, hasta platos exóticos de excelente calidad y con precios que se ajustan a la necesidad y al gusto de los habitantes. Lo que permite que propios y ajenos a esta tierra puedan degustar platos autóctonos que reflejan la diversidad cultural y que llama a la atención de los visitantes que deciden conocer a Cúcuta.
ANGIE NÚÑEZ – JONATHAN JAIMES
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Foto: ARCHIVO www.contraluzcucuta.co
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