CÚCUTA.- Desde la escuela se ha estigmatizado a los negros llegados África como esclavos para trabajar. Desde entonces, la discriminación permitió el señalamiento hacia cada hombre o mujer de color en directa violación de los derechos de los afrodescendientes. En Cúcuta, de 650.000 habitantes, 35.000 tienen ascendencia africana. Solo el 5 por ciento hace parte de esa etnia.
La raza negra se ha caracterizado por el talante y la constante lucha para hacer valer y respetar los derechos. La perseverancia y la dedicación los ha motivado a crear movimientos de negritudes contra el racismo, para buscar ser tomados en cuenta en distintos escenarios.
Matilde Torres, lideresa comunal del barrio Santa Bárbara (Villa del Rosario) afirmó que “somos criticados y menospreciados por nuestro color de piel”. A esta mujer no se le hace raro ir por la calle y que hasta un niño se alarme al verla. “Es inaudito ver cómo la ignorancia y la falta de cultura hacen que la gente señale a una persona solo por su tez oscura”.
La Ley 1482 del 30 de noviembre de 2011, modificó el Código Penal Colombiano. Se promulgó con el fin de garantizar la protección de los derechos a quienes se los han vulnerado con actos de racismo o discriminación. El artículo noveno dice que “la persona que obstruya o restrinja el pleno ejercicio de los derechos de otra persona por raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual incurrirá en prisión de 12 a 36 meses y multas de 10 a 15 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.
Es posible ver el racismo en cualquier parte y en cualquier momento. Así como también llamar ‘aguas negras’ a las aguas residuales, o decir ‘la oveja negra’ cuando se hace referencia a ser el malo de la familia. Eso es racismo, porque debido a la caracterización que se les da a esas expresiones se asemeja lo negro con el mal, el miedo y lo deshonesto. ¿Por qué se ofende el negro cuando le dicen negro y no el blanco cuando le dicen blanco?
A Pedro Martínez le ha costado levantar el hogar debido a la poca posibilidad de trabajo. Fue víctima de la discriminación por parte de la comunidad cucuteña al ser arrestado, sin prueba alguna, por la apariencia física cuando regresaba a casa después de una ardua jornada de trabajo. “Eran las 9:00 de la noche, cuando iba para mi casa por el centro de la ciudad. De repente, unos policías me tiraron al suelo y me pidieron papeles”. Sin darle tiempo para defenderse lo subieron a la patrulla, porque, supuestamente, era un ladrón. “Y todo por ser negro”.
La falta de autorreconocimiento de identidad por parte de estos seres humanos se debe al rechazo de la comunidad que los lleva a no aceptarse y a sentirse menospreciados. Aún se presencian actos de rechazo hacia los afrodescendientes en la vida diaria y en cualquier lugar, en algunos sitios con mayor intensidad que en otros.
Cúcuta, a pesar de no tener un alto índice de negritudes, no está exenta de casos de discriminación y de rechazo a los negros. La sociedad está inmersa en la ignorancia que se hace pasar por sabiduría. Son muchas las posiciones que se han tomado con el pasar del tiempo. Se espera que sean menos los casos de rechazo, porque no es el color de la piel el que le da el valor al ser humano, sino lo que pueda brindar a los demás sin dejarse llevar de las apariencias.
“El hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse”: Gabriel García Márquez.
GERALDINE SIERRA – JULIANA SÁNCHEZ – SANDRA VIVERO
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Foto:periodico.sena.edu.co
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