CÚCUTA.- Hoy, 22 de abril, se celebra una vez más el Día Internacional de la Tierra. Fecha en la cual los humanos nos acordaremos de nuestra casa y nuestro planeta, y en la que reiteraremos el deseo de conservarla. Y es que dicha conservación es perentorio hacerla. No es mañana, ni en el futuro, es ahora. Nuestro compromiso es aplicar el conocimiento a favor de la humanidad, en bien del planeta azul que nos ha brindado durante más de 4500 millones de años las condiciones propicias para la existencia.
Nos ha regalado el agua, los árboles, los animales, el suelo, la atmósfera, todos los ecosistemas que han hecho posible que los humanos podamos existir. Pero esta existencia, cada día más mecanizada, más irracional, socava la magnificencia del planeta Tierra. El hombre, ante su deseo de poder, ha usurpado los límites, ha violado la naturaleza, ha roto de un tajo las condiciones normales para el funcionamiento.
Mucho se habla de la contaminación, pero poco hacemos para combatirla tajantemente. Y aunque muchas naciones propenden por mecanismos naturales y volver a los principios de no contaminación, son mayores las que no ejecutan programas para reivindicarlos. Y, lastimosamente, entre ellas se encuentran los países que más producen contaminantes, Estados Unidos, China y Japón.
Hoy, todos nos acordaremos del planeta Tierra. Mañana, seguiremos con la contaminación. Todos, en cierta medida, desde el ciudadano que bota un pequeño papel hasta las grandes industrias que vierten los desechos tóxicos a los ríos, causan graves desequilibrios hídricos.
Un planeta único, en nuestra vía láctea, que permite la vida como la que conocemos: la humana. Un planeta que nos ofreció en forma desinteresada los recursos, pero que el hombre ha excedido su uso, de pronto pensando en la capacidad de resiliencia que tiene la misma naturaleza. O tal vez pensando que pronto podrá habitar otro planeta y que puede no estar lejano ante la noticia (18 de abril) que se ha encontrado uno que tendría agua lo cual permitiría el origen de la vida y la instalación del hombre en este.
De pronto, sería otro planeta para destruir.
ISBELIA GAMBOA FAJARDO
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