SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- La cuaresma no solo se celebra en urbanizaciones o zonas urbanas, las aldeas alejadas también mantienen vivas la fe y la religiosidad. En la aldea Las Cumbres la hermandad de nazarenos de la parroquia San Juan Bautista encabezó la marcha de la procesión del vía crucis. El ejercicio de piedad reafirmó el vínculo y la cercanía de los vecinos.
La comunidad acudió masivamente al llamado. La Iglesia demostró que no se queda en el templo, sino que ha asumido el reto de ir a las periferias al encuentro de los fieles y los necesitados. Al final de la procesión se celebró, en la capilla Santa Bárbara, la eucaristía presidida por el presbítero Johan Horacio Márquez.
Eduardo Ortega, directivo de la hermandad de nazarenos, dijo que el ejercicio de piedad popular “es un caminar que nos recuerda a Jesús camino al calvario”. Además, anotó, es el momento propicio para animar a la feligresía a cargar las cruces de cada día.
Monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal, acompañó en la parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Pampán (estado Trujillo), al sacerdote Leonardo Cardoza en la celebración de la primera misa. El religioso culminó los estudios teológicos en el Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino y recibió la ordenación sacerdotal el 26 de febrero.
“Ser testigo de la verdad significa ser ese Cristo que sigue dando el designio amoroso de Dios en búsqueda de la salvación de sus hijos”, dijo el prelado en la homilía. Precisó que el sacerdote, por medio de la caridad pastoral, puede llegar a ser testigo de la verdad.
Al configurarse a Cristo, el sacerdote debe asumir la opción por los pobres, siendo en todo momento reflejo de la misericordia del Padre. Exhortó a Leonardo Cardoza para que sea siempre un próvido cooperador, en comunión con el Obispo y los hermanos presbíteros.
Prensa DiócesisSC.-
http://www.diocesisdesancristobal.org/
Contraluz.CO Sólo Periodismo