CÚCUTA.- Cada paso dado, cada línea recorrida motivan a trotar y a observar con claridad el estadio Centenario. La pista de atletismo anhelada por cucuteños y deportistas se encuentra en estado crítico. Al recorrerla, se observa el césped de la parte central con una tonalidad que ha perdido el verde de la naturaleza que inspira confianza y tranquilidad. Ahora, es marrón, por la sequía, y la maleza creció en este lugar.
Los discos impulsados por los deportistas no encuentran el acolchonado piso que los hacía revotar. Ahora, al aspecto áspero y duro los destruye en cuestión de segundos.
Los obstáculos no propios del campo deportivo interrumpen la visión. Vallas de limitación, cintas de precaución y muros de contención que rodeaban el foso de salto largo no cumplen con esa función. El carril del foso está cubierto de plantas. El punto de llegada para obtener la marcación de la longitud saltada se ha convertido en una piscina de arena para entretener a los infantes mientras que los demás ‘hacen deporte’.
Julio Medina, entrenador de atletismo, tiene el semblante triste. Una sonrisa burlona aparece al manifestar que las placas que rodean el campo del Centenario han hecho caer a más de un deportista. Un alumno de la Liga quedó atrapado en una y para sacarlo tardaron buen tiempo.
Al costado de la pista, la vía peatonal construida en prado sintético, muestra la apariencia de un rompecabezas al que s ele han perdido las piezas. Montañas de arena, utilizada para el relleno de baches, y escombros de construcción bloquean el segundo parqueadero interno del estadio.
El ambiente es tenso, debido a la imagen poco agradable que se vive al llegar al sitio. Las calles principales que rodean la pista están deterioradas, escuetas. La valla que contenía el plano arquitectónico del proyecto, cedió al viento y al tiempo. La estructura débil, poco a poco, fue agachándose ante la mirada pasiva de los deportistas hasta caer para ser desalojada.
Los camerinos parecen cuartos fantasmas, a cambio de deportistas habitan plagas y objetos innecesarios. El ambiente es tenebroso. Se respira un aroma a humedad en cada bloque, que se mezcla con desagradables olores. Los baños están convertidos en otro oscuro y cerrado bloque, a pesar de ser de gran utilidad, pero no usados de la manera en la que deberían serlo.
De todo este territorio, entregado hace un par de años con ocasión de los Juegos Nacionales, solo quedan el sutil recuerdo y las imágenes guardadas en la memoria de los cucuteños que un día tuvieron un escenario de impacto y admiración por la belleza, esa belleza que se desvaneció con los días.
El viento se llevó los gritos de victoria que los deportistas lanzaron al cruzar la meta y ver que el empeño puesto en la preparación les permitía ganar la preciada medalla. Ahora, al escenario solo le queda vestir de negro por esa apariencia magra y se echarán de menos los días en que estuvo vestido de gala y halagado por los visitantes nacionales y regionales que aspiraban a imponerse en cada disciplina y a entregarlo todo en aquel centro deportivo que hoy no es casi nada de lo que era antes.
SILENA RABELO
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co
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