CÚCUTA.- Un día, Elías Belandria recibió el título de veterinario en la Universidad Central de Venezuela. Otro día, enrolló el cartón, lo puso debajo del brazo y decidió marcharse del país. Otro día, después de llegar a Cúcuta, abrió el negocio de venta de bicicletas por internet. Otro día, por afición, armó un exhibidor de plantas en el local comercial. Otro día dejó las bicicletas y se dedicó a vender plantas. Otro día bautizó el nuevo emprendimiento como Curioso, tienda de plantas. Otro día contó la historia.
Han pasado 8 años desde cuando, por cuestiones políticas y de sobrevivencia, abandonó la patria para buscar horizontes prometedores en lo profesional y lo económico. Trazó el rumbo que tomaría y fijó el punto de llegada en la capital de Norte de Santander. Trajo lo necesario para subsistir y el cactus que alguien le regaló como premio por graduarse.
En la búsqueda de empleo como facultativo para tratar animales, se detuvo a observar los gustos de los cucuteños y notó que había un mundo gigante de especies y de vendedores de plantas. Fue tomándoles cariño a los cactus y a las suculentas, hasta que aprendió de la vida de la flora.
En época de pandemia el gusto por las bicicletas creció en la ciudad. Elías vio que esa era su oportunidad comercial y le puso empeño. Para no abandonar las plantas, instaló un estante en la parte frontal del local para exhibir algunos cactus, de los que trabajaba en la casa.
- Hace ocho meses comenzaron a bajar las ventas de bicicletas. La demanda declinó y bajaron los pedidos. Entonces, por la necesidad, empecé a meter plantas y guardé las bicicletas.
La experiencia resultó positiva. Comenzó a vender más maticas que el vehículo de dos ruedas. Así comenzó con el universo de las plantas. Para completar el conocimiento se asesora con amigos agrónomos que le explican y enseñan acerca de cuidados, tratamiento de plagas y cómo combatir enfermedades.
¿Y la veterinaria?
Cuando llegó, los salarios eran bajos en la frontera. Obtuvo un ofrecimiento desde Medellín, pero el alejarse de su país sin recursos y sin conocer a dónde llegaría lo llevó a decidirse por permanecer acá. No ha olvidado de lleno la profesión, labora como independiente en la reproducción animal, en especial con algunas razas caninas, y asesora acerca del manejo de mascotas.
El nombre del negocio Curioso no es casualidad. Hace honor al trasegar por la vida, al ir del aprendizaje universitario a la experiencia en la red y luego a la atracción por la vegetación. Curiosas son muchas de las plantas con las que trata a diario, curioso es la manera como las mima, curioso es como las entiende, curioso es el conocimiento que tiene para hablar y curioso es el local, debidamente organizado y atractivo para los clientes.
- La rareza de las plantas depende del coleccionista. Hay una suculenta epífita, de origen asiático, que hace simbiosis con las hormigas en su hábitat natural.
Las historias las aprende en internet, en YouTube y con los amigos. De cada uno toma lo importante para evitar que mueran o para ayudarlas a reproducirse. También, experimenta y asimila los resultados de la teoría del ensayo y el error.
Así, ahora sabe que no todas tienen comportamientos similares. Hay ejemplos en los que, a pesar de ser de igual familia, a una le gusta más el agua que a la otra. Y, otro aspecto curioso, las plantas tienen personalidad. La monstera variegada se divide en la normal o deliciosa, verde, es corriente, y la variación que es una mutación genética, pierde el pigmento y se convierte en exótica. El costo al público se multiplica por 10.
Elías, cuando le regalaron el cactus por hacerse albéitar, no tenía en mente acumular 300 ejemplares exhibidos para la venta. Entre otros, tiene aglonemas y alocacias, de reproducción casera. Otras, las compra en viveros para satisfacer la demanda.
- Esta es la bisabuelita del negocio. Hace 5 años está conmigo. La dejé como de colección para tenerla de exhibición. No la vendo por nada. Tengo bisnietas y esas si las vendo. En la casa están las hijas reproductoras.
A los cucuteños les encantan las plantas. Les gustan, compran. Así se les mueran, regresan por el remplazo. Hay que tenerles paciencia y enseñarles que entiendan cómo se cuida la planta para que no se seque. Decirles que deben imitar el ambiente natural. Si son de sombra, tenerlas adentro, y las de sol, ponerlas en el garaje, el balcón o el patio.
Filoendros, potos, helechos, caladiun, calateas, amarantas, anturios, orquídeas, son algunos de los nombres de las plantas, que se aprende para no confundirlas. El tiempo le da la experiencia y lo demás lo aprende en una aplicación especializada y gratuita.
- Aprender los nombres raros se me facilita por la carrera veterinaria. Estudié microorganismos en microbiología y bacteriología y se me facilita.
Elías Belandria, el veterinario que dejó a Venezuela en procura de un mejor vivir, ahora, en Cúcuta, se ha convertido en fanático de las plantas. Y vive feliz.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo

