El fin del mundo ha sido asunto de discusión, interpretación, predicción y películas. Muchos creen que ese momento está marcado en la Biblia, en el Apocalipsis; otros, han escrito novelas inspiradoras de filmes, y algunos se han atrevido a dar fechas exactas.
El 21 de diciembre del 2012, según los mayas, sería el acabose del planeta tierra. Los humanos compraron ropa, cocinaron hayacas, pusieron música y se abrazaron al ver que era otro capítulo de la fantasía. No ocurrió nada semejante y hombres y mujeres siguieron vivitos y coleando.
Alguien, dado a leer e interpretar lecturas, desempolvó hace poco la vida y obra de Rasputín, “mítico personaje de la historia rusa”, y puso a circular la versión que el 23 de agosto, de 2013, una tormenta de fuego “devorará la vida en la Tierra y después reinará el silencio de las tumbas”. Han pasado los días y nada de eso ha ocurrido.
Hola, Don Rasputín, gracias por acceder a esta conversación…
Estoy a la orden, aprovechando que volví a ser noticia por estos días.
¿Cuál era en sí la profecía sobre el fin del mundo?
Pues, que Jesucristo volverá a la Tierra para advertir a la humanidad del inminente desastre y para consolar a la gente, y posteriormente ascenderá al cielo.
¿Cómo será ese último momento de la humanidad?
Lágrimas del Sol caerán sobre la Tierra como chispas de fuego, quemando a personas y plantas (…) Un gran dragón derramará mucha sangre.
¿Por qué no ocurrió nada de eso el día indicado?
Por incredulidad de la gente. Los mayas me ganaron de mano y como no pasó nada, ahora nadie cree nada sobre el fin de mundo. Solo unos pocos incautos.
¿Quién es Rasputín?
Soy Grigori Yefimovich Rasputín. Nací el 29 de julio de 1872, en Pokróvskoie (Siberia).
¿Qué significa Rasputín?
En ruso, algo así como ‘libertino’.
¿Qué formación escolar tuvo usted?
Ninguna. No aprendí a leer ni a escribir. Trabajé durante algún tiempo como cochero y jardinero.
¿En qué momento descubrió sus dotes paranormales?
Desde la infancia y los hacía valer con orgullo ante la gente de mi pueblo.
¿Cómo fue su vida?
Normal. Me casé, tuve tres hijos y me gané la fama de disoluto. Hasta tuve cuentas con la justicia en más de una ocasión.
¿En qué momento se hizo monje?
En 1901, abandoné a mi familia y me hice monje ortodoxo del monasterio de Vekhoture. Tras un tiempo de reclusión, salí a recorrer los caminos para predicar una especie de panteísmo semipagano por todo el país.
¿Cómo se vinculó con la alcurnia rusa?
En 1905, visité a San Petersburgo (capital del país por aquel entonces) y me presentaron en la corte. En ese momento causé gran impresión a la emperatriz Alejandra Fiódorovna.
¿Verdad que manejó los destinos de Rusia?
Claro (no es un comercial). Gracias a la curación milagrosa del príncipe heredero Alexis Nikoláievich, quien padecía de hemofilia.
¿Su relación con Nicolás II cómo fue?
El hombre estaba dominado por la zarina y siguió ciegamente mis indicaciones. A partir de 1911, designé a muchos altos funcionarios del gobierno, la mayoría de los cuales fueron poco competentes.
¿Y de las orgías qué podemos hablar?
Se hicieron famosas y escandalizaron a la opinión rusa. Por ahí circularon rumores de que conspiraba en favor de Alemania.
¿Por todo este comportamiento cómo lo conocía la gente?
Disque como el Monje Loco. De todas maneras mi comportamiento comenzó a suscitar odios.
¿Por qué lo mataron?
Fui asesinado por un grupo de aristócratas que me invitaron a una fiesta en San Petersburgo, en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916.
¿Se sabe quiénes lo mataron?
Dígame. El príncipe Félix Yussupov y otros envidiosos de la época me dieron pasteles y vino cargados de cianuro. Al ver que no me afectaban en demasía, el príncipe me disparó al pecho, me golpeó la cabeza con un bastón lleno de plomo y me arrojó después al río Neva.
¿Murió envenenado, por los golpes o por los tiros?
No, qué va. Más tarde se comprobó que morí ahogado.
Hay muchas historias acerca de su final. ¿Conoce algunas?
Pero, por supuesto. Según un relato biográfico redactado por mi hija, el príncipe Yussupov me violó ayudado por sus cómplices. No contentos, uno de los asesinos me castró y arrojó a un rincón el pene. Después, uno de los sirvientes lo recogió y lo llevaría consigo en su precipitada huida a París.
¿Cómo le gusta que lo recuerden?
No tanto por el mito del pene, sino como uno de los responsables del descontento que terminó por provocar el estallido de la Revolución Rusa, un año después, y la consiguiente caída de la monarquía.
Artículo adaptado de buscabiografias.com
RAFAEL ANTONIO PABON
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