CÚCUTA.- Nueve inspectores de Policía, 100 agentes de la Policía reforzados por el grupo Esmad y funcionarios de Bienestar Familiar (ICBF) participan en el proceso de desalojo de los habitantes ilegales de Brisas de Niza, en la ronda del río Pamplonita.
El proceso de recuperación de las tierras debió ejecutarse en la administración de María Eugenia Riascos, pero por diversos intereses no se cumplió la orden presidencial de desalojar las riberas para evitar tragedias en temporadas de invierno.
El 23 de julio, se cumplió la primera jornada. El 24, la segunda, y la última se llevará a cabo el 26, hasta derrumbar las 30 casas construidas en terrenos no aptos para vivir.
Barricadas con mallas, rejas divisorias y caminos de acceso internos hacían parte del predio ocupado de manera ilegal, en la margen izquierda del río, y que terminó siendo una moderna y cómoda finca. En el segundo día de la demolición de las 30 casas que conformaban el asentamiento Brisas de Niza, se encontraron elementos de lujo y la tierra distribuida a semejanza de una fortaleza.
Las 10 viviendas derrumbadas, este 24 de julio, estaban construidas en material, con columnas y pisos en cerámica. Las familias, entre sus pertenencias, contaban con cuatro camionetas Hilux doble cabina, automóviles colombianos, planta eléctrica, tostadoras y secadoras de café, procesadora de harina, electrodomésticos, cancha de tejo y un expendio de licor.
En la ronda del río había cultivos de limón, yuca, plátano, patilla, auyama, ají, pimentón, tomate, maracuyá y papaya, y criaderos para 2000 cachamas, gallinas, cerdos, cabritos, patos, morrocoyes, pavos, palomas y perros.
La finca estaba dividida por grandes rejas que delimitaban las propiedades. El asentamiento comenzó con casitas en tablas y terminó con casas de ladrillo, estucadas y empañetadas, con pisos en cerámica y mármol, lavadoras, neveras, secadoras y televisores LCD.
Hombres del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) cumplieron la labor de desalojar a los ocupantes, que amenazaban con hacer estallar bombonas de gas. El proceso se cumplió sin contratiempos.
Agentes del grupo especial y de la Policía neutralizaron a los agresores y a los incitadores a la violencia. Pasados los minutos, autoridades judiciales y ocupantes de hecho llegaron a un acuerdo pacífico. La Policía de Infancia y Adolescencia puso a salvo a los menores de edad.
Los dueños de los inmuebles accedieron a la demolición de las viviendas y contribuyeron al traslado y la evacuación de los enseres.
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