CÚCUTA.- En el 2014 no han llegado proyectos relevantes al Concejo, ni se han estudiado iniciativas que vayan en beneficio general de los cucuteños. Han bajado desde el despacho del Alcalde solo peticiones de aprobaciones para traslados presupuestales.
La crítica contundente al trabajo de la corporación pública municipal la hizo Oliverio castellanos, uno de los 19 miembros y uno de los 6 que están por fuera de la coalición dominante. Esa posición de férreos ataques a la administración le ha valido para no ser tenido en cuenta en el momento de escoger el grupo mayoritario.
La respuesta constante de Donamaris Ramírez a la posición asumida por Castellanos se hace en términos despectivos y con epítetos que no molestan al concejal. Solo lo ponen a pensar en otro juicio contrario a la dirección que lleva el gobierno cucuteño. “Me da tristeza y lamento que tengamos un alcalde con esas condiciones, y me ha ayudado para que me reconozcan en todos los rincones de Cúcuta”.
En los nueves meses trascurridos los secretarios de despacho debieron pasar por el Concejo para rendir informe del trabajo cumplido. Oliverio cree que ese “control político ha sido un caos y un fracaso total”. El ejercicio no se cumple como debería hacerse, a pesar de que es una herramienta de la corporación para evaluar la labor de los funcionarios.
La secretaría de Hacienda “es un caos total. La ciudad está mal en materia de movilidad y de ocupación del espacio público. A los compañeros les pareció que todo estaba bien”.
La mayoría de los concejales ha sido complaciente en materia de control político. Separó del paquete a Pedro Durán y Manuel Iván Granados, entre otros. “Los secretarios de despacho no pueden hacer más, porque no son autónomos, el alcalde no los deja actuar, no los deja opinar, no los deja ejercer las funciones”.
El secretario de Planeación no proyecta la ciudad. “El pueblo necesita aspectos sociales que mejoren la calidad de vida, no solo en los estratos 1, 2 y 3, sino que ayudemos a los estratos 4, 5 y 6. No le estamos dando garantías a la gente”.
Entre los proyectos de acuerdo que Oliverio castellanos hubiera querido estudiar destacan:
1.- Cumplimiento a la gente con las 20.000 viviendas prometidas en campaña. Nunca se ha visto en el Concejo esa iniciativa.
2.- Hacer un crédito para renovar la red de semáforos.
3.- Mejoramiento de la movilidad en el municipio.
4.- Garantizarles a los cucuteños el asunto socio-económico de la ciudad.
Criticó el proyecto sobre la expansión de tierras en el municipio, porque beneficia a unos pocos y no a la comunidad. “Estoy en el Concejo por primera vez y me hubiera gustado haber hecho más por los cucuteños, trabajar por los parques”.
Es amanera de hablar franca y de actuar con sinceridad frente a los problemas d ela comunidad le han valido para que en lagunos barrios lo declaren ‘persona no grata’. “No importa, porque los que estamos en la vida pública estamos expuestos a cualquier situación. Los me han declarado ‘persona no grata’ han sido influenciados por el alcalde”.
En Atalaya no lo quieren por dar la pelea por el teatro y hoy está al servicio de los artistas locales; en Ciudad Jardín lo rehúsan y las calles, en los últimos meses, han recibido atención por los reclamos del concejal.
Mostró preocupación, por lo que llamó “engaño a la gente” por parte de Donamaris Ramírez. En la tarjeta de invitación al acto de rendición de cuentas de los 1000 días de gestión, el Alcalde habló de $ 2,0 billones en inversión y en la plaza subió a $ 2,4 billones y “las necesidades siguen siendo las mismas”.
A pesar de ese ambiente que ha soportado en lo que lleva en el Concejo, Oliverio Castellanos mostró ganas de reiniciar el trabajo en la corporación. “Llego a debatir, a generar debate, a aprobar el presupuesto para la vigencia 2015”. Y para completar esa labor se prepara para repetir curul el año entrante y “coincidir con un alcalde que quiera a Cúcuta”.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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