La exposición la hizo en el foro ‘Definición de visiones subregionales’, en el que participaron 300 representantes de la institucionalidad y la sociedad civil de 27 municipios de Norte de Santander. La actividad se cumplió el fin de semana en Cúcuta.
Las zonas de frontera tienen indicadores de desarrollo social y económico atrasados, graves. Cualquier proceso serio de desarrollo no va a poder ejecutarse en menos de 20 o 30 años. Esto, a pesar de que el Gobierno ha avanzado en lo que respecta a las políticas de fronteras.
Un primer paso fue descubrir que el centralismo del país ha permitido que los territorios hacia el centro están mucho más desarrollados y que las periferias. Hay territorios fronterizos en los que para equilibrar la educación secundaria con los departamentos centrales necesitan una inversión sostenida y permanente de más de 25 años. Así, los bachilleres tendrán la misma calidad que en otros lugares del país.
Para que la competitividad de los profesionales llegue a los mismos niveles y para que la inversión en la investigación en las instituciones académicas logre plantear los proyectos que requieren las regiones deberán pasar muchos años.
Ningún gobierno nacional podrá decir con seriedad que va a lograr el desarrollo de las regiones fronterizas en tres o cuatro años. Habrá que planificar muchos gobiernos para que de manera definida y en alianza con gobernadores y alcaldes encuentren el rumbo hacia dónde quieren ir.
“Todos los departamentos de frontera tienen situaciones distintas. El plan de inversión para Chocó no puede ser el mismo para Norte de Santander, ni para Guajira o para Nariño”, dijo Bautista.
El Plan de Cierre de Brechas, planteado en el Conpes 3805, preguntará a cada región de frontera cuáles son los indicadores de desarrollo económico y social priorizados y qué quieren trabajar en los siguientes 20 años. Las respuestas se evaluarán cada año en cuanto a los avances y la inversión.
Para hacer justicia social se requiere invertir más en unos territorios que en otros. En este caso, las fronteras necesitan aliados y que las regiones sepan hacia dónde apuntan el desarrollo. “No podemos seguir en una lógica donde todo lo que se traiga es bueno. No, la demanda de las regiones tiene que cualificarse y saber cuál es la apuesta de las subregiones y del territorio”, señaló el delegado de la Cancillería.
El Gobierno reconoce en Norte de Santander el liderazgo que tiene en la institucionalidad, en las comunidades, en las instituciones, en las universidades y en las instituciones con lo que respecta a las demás regiones de frontera del país.
Es líder porque cuenta con lo que muchas otras regiones de frontera no tienen: universidades, un sector económico activo, institucionalidad, municipios, productores del campo que han mantenido a las provincias fuertes y una historia rica desde lo político hasta lo institucional.
“Norte de Santander cuenta con todo lo que necesita una región para proyectarse y saber hacia qué rumbo le está apuntando y cuáles con sus principales decisiones y enfoques”, señaló Víctor Bautista.
El departamento ha vivido vivir los conflictos de violencia que el país ha vivido. El Catatumbo y muchas zonas han sufrido procesos de violencia serios provocados por la guerrilla, el paramilitarismo y la violencia generalizada de décadas que hoy empieza a tener luz. “Un proceso posconflicto implica que esta región tenga una opinión sobre qué va a pasar con ese proceso de paz y tantos otros temas que aquí se desarrollan”.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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