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Candidato al Senado por Norte de Santander

Álvaro Sarmiento. “Llevo el pelo largo y barba, pero no soy rata”.

CÚCUTA.- Álvaro Sarmiento Duarte está reposado. Por el peinado pareciera recién levantado. Por la ropa da la impresión que hace un buen tiempo no duerme. Y por la barba aparenta más años de los que tiene. Esta vida que lleva no le preocupa y es su manera de ser feliz. En esta ocasión no tiene los elementos que lo identifican y por los que se lo reconoce.

Es acelerado al hablar. Suelta las palabras sin medirlas. No detiene la mente para pensar si es grosería o no, simplemente la deja salir. Es libre para actuar y soñar, para elegir y ser elegido, para salir a la calle descamisado, descalzo, en pantalón corto y montado en una bicicleta.

El remoquete que luce le cae a la perfección. La gente lo saluda y lo conoce como ‘El loco Álvaro’. Disfruta con este apodo y cada día amanece más demente para darles gusto a los que lo admiran y criarles mala sangre a los que lo detestan.

Visto de cerca es un hombre corriente, con una especial forma de expresarse. Por estos días es noticia en Cúcuta, porque, al igual que muchos colombianos, tiene la aspiración de llegar al Senado de la República. Recibió aval del Polo Democrático y en el tarjetón está en la casilla 43.

Es la segunda oportunidad que busca la curul en el Congreso. De los comicios del 2010 tiene una mala recordación. “Considero que me hicieron la pateperro” y por eso perdió la opción de formar parte del selecto grupo encargado de legislar para los millones y millones de paisanos.

Cuatro años atrás obtuvo 547 votos, y “me iba desilusionando”, los que les faltaron a algunos para cumplir con el sueño dorado de ocupar un asiento en el Parlamento. “Puse a temblar a más de uno que tenía plata y equipo”. No dio nombres, se los reservó por aquello de no pisarse la manguera entre políticos.

Álvaro basa la campaña en la imagen que proyecta como inconforme, loco y díscolo. No tiene afiches, sino fotos en diferentes poses y con distintos mensajes; no instaló pasacalles, regaló el almanaque del año; no compró vallas, pintó paredes, muros y pisos con el nombre y el número electoral; no hace perifoneo, solo por donde va hace sonar el costal lleno de latas de gaseosa y cerveza;  no tiene cuñas en la radio, tampoco quiere a ciertos periodistas a los que trata con desprecio. Así se anuncia y así quiere ganar votos para el 9 de marzo subir al Senado.

“La gente lo mira como una mamadera de gallo, pero es una mamadera de gallo en serio”. El deseo es acaparar los votos de los mayores de 18 años cansados de oír las mismas promesas salidas de idénticos candidatos. Al hacer las cuentas del trabajo cumplido por los congresistas en los últimos cuatro años, el resultado le da negativo. En la lista de proyectos aprobados en el Congreso no aparece uno que favorezca a Norte de Santander.

Como hombre metido en el mundo de la política ha aprendido parte del discurso de los adversarios y la aplica al referirse a lo que podría hacer por el departamento en caso de llegar al Senado. La autodefinición es que “es un loco cuerdo que tiene buenas ideas para Norte de Santander”. Habla de leyes para abrir la frontera, le duele el pueblo, tiene sentido de pertenencia, no dice mentiras, la palabra vale,

El que vota por Álvaro es porque quiere expresar rebeldía, rechazo y protesta. El día de los comicios, para ponerse a tono con el voto en blanco, se vestirá de ese color, se echará pintura blanca de agua y buscará convencer a los cucuteños para que lo acompañen.

“La campaña la hago sin un hijuepuerca peso, a punta de potes”. Escogió el Senado para aprovechar el nombre que tiene ganado en el país. El próximo paso será visitar los canales privados de televisión para ‘robarse’ unos segundos en la programación y lo reconozcan en los lugares a donde ha ido a asustar a hombres y mujeres desprevenidos.

No maneja un discurso propio. Solo está convencido de que sería una piedra en el zapato de los senadores. “Llevo el pelo largo y barba, pero no soy rata”. Tiene el respaldo del Polo, simplemente porque este partido no discrimina. Los potes, el símbolo que hace parte de su personalidad, significan el despertar del pueblo. “Despertemos, no seamos tan toches”.

Si no gana la curul en esta oportunidad, lo tiene seguro, volverá a presentarse para cualquier cargo por elección popular, sin descarta la Alcaldía de Cúcuta y la Gobernación de Norte de Santander. “Soy un ciudadano colombiano”.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: MARCO SÚA

 

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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