CÚCUTA.- Diciembre es el mes, por excelencia, de alegría, fiesta, regalos, celebraciones, abrazos y balances. No es, entonces, una fecha propicia para tomar decisiones drásticas, como alejarse de aquello por lo que se ha vivido. Menos, para asumir una determinación que significa dejar atrás el pasado cargado de éxitos y triunfos personales y profesionales.
Juan Giovanny García, en el décimo segundo mes del 2013 tomó conciencia por lo que pasaba su vida deportiva. Pensó que era buen momento para ‘colgar los guayos’, separarse del fútbol y no jugar más. Siete meses después, amigos y aficionados lo despidieron en el estadio General Santander.
De niño tenía dos sueños. El primero, debutar como profesional en Atlético Nacional. No se le cumplió y a cambio se estrenó en otro equipo verde: Deportivo Cali. A partir de entonces lució las camisetas de Tolima, Patriotas y Real Cartagena. El segundo, terminar la carrera con el Cúcuta Deportivo y se cumplió. En diciembre último no volvió a sacar del ropero la franela rojinegra.
“En el fútbol lo más importante es dejar amigos”, dijo Giovanny delante de Ricardo Ciciliano, Iván ‘La Champeta’ Velásquez, Jhon Charria, ‘Cocho’ Patiño, Néstor Salazar, Diego Toro y William Zapata. “Más que ser importante y famoso, es ser persona”.
El fútbol, disciplina que practica desde sus primeros años, le dejó anécdotas, triunfos, derrotas y vivencias. Lo paseó por estadios de Colombia y del exterior. Lo hizo vibrar al ritmo que imponen los aficionados en las tribunas y le queda el remoquete por el que lo conocerán por siempre: ‘La Chaza’.
El 4 de agosto cumplirá 37 años. La proximidad de esa fecha coadyuvó para tomar la decisión que, quizás, nunca habría querido asumir. A esa edad, los futbolistas son veteranos, aunque se resistan a entender que el momento del adiós está en el camerino.
“El cuerpo pidió descanso”, dijo. Así reconoció que el paso del tiempo pesa, las largas temporadas desgastan, las rutinas aburren, los viajes cansan, los partidos molestan, los adversarios golpean y los aficionados exigen demasiado.
Giovanny García deja atrás 17 años de actividad profesional. El juego desplegado por el costado izquierdo, los centros elevados al área contraria, los tiros libres cobrados con perfil zurdo, los delanteros detenidos con eficiencia, los penales lanzados al otro palo y muchas otras técnicas han quedado en el recuerdo.
“Cada vez que lucía la camiseta lo hice con humildad para sacar cada compromiso adelante”, dijo. Las derrotas lo hicieron sufrir y los triunfos le dieron las máximas alegrías. “Haber jugado en el Cúcuta Deportivo es un orgullo”.
“No fue una decisión fácil, pero en algún momento tenía que llegar”, lo dijo consciente del presente que comienza a vivir. En las mañanas se levantará y no tendrá que buscar en el closet los implementos para asistir al entrenamiento. El maletín quedó desocupado de guayos, camisetas, pantalonetas, canilleras, tobilleras, vendajes, bandas con la palabra ‘capitán’, suspensorios, licras, medias, estampas y talismanes.
Ahora, al comenzar el día será un ser humano normal que pensará en cómo ayudar a los jóvenes cucuteños para que no se pierdan en el vicio. El próximo trabajo será con las divisiones menores del fútbol para que esos muchachos cumplan el sueño que tuvo un día, ser jugador profesional.
Y, a cualquier hora, sin afanes ni presiones por los minutos, empezará a estructurar el proyecto que tiene para la ciudad, armar el segundo equipo con el 50 por ciento de jugadores locales. “Dios quiera que muchos cucuteños dejen el nombre de Cúcuta en alto”.
Los amigos de Giovanny García lo acompañaron en el momento de decirle adiós al fútbol. “Es un día irrepetible. No lo volveremos a ver”, dijo Iván Velásquez, ‘La Champeta’, en representación del grupo y de los jugadores que abundan en el país.
Le puso cita para volverse a ver en otro campo, eso sí, ligado al fútbol. “’Chaza’, gracias por los momentos buenos. En nombre del fútbol gracias, gracias, gracias. Siempre permanecerá la amistad”. Los aplausos retumbaron en el Teatro Municipal de Cúcuta.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Foto: MARCO SÚA
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