Un saludo para todos los habitantes de Cúcuta y de Norte de Santander en este momento tan especial, en el que nos preparamos para celebrar lo que Pablo VI llamó el milagro de los siglos: la encarnación y el nacimiento del hijo de Dios.
Un momento que produce una alegría especial en el corazón de todas las personas, que llena de esperanza la vida de los hombres y de las mujeres, un momento en que todo se ilumina.
Las luces de navidad expresan la luz que viene de Cristo; esos villancicos que tanto nos agradan significan la alegría profunda que produce Cristo en el corazón del hombre; los regalos que se dan entre las personas, las familias y entre los amigos significan el gran regalo de Dios a la humanidad, que es su hijo Jesús.
Las fiestas que se hacen por el encuentro de la familia, reunidas para compartir este tiempo de alegría, brotan del gran acontecimiento de la navidad y por eso la Iglesia nos propone el tiempo de adviento, que significa venida.
Para que el cristiano se prepare convenientemente a celebrar la navidad se nos proponen cuatro mensajes muy especiales:
El primer Domingo de Adviento nos invitó a estar vigilantes, porque el cristiano experimenta las tentaciones y los ataques del demonio que lo quieren apartar de Dios. Hay que estar vigilantes, porque muchas veces nuestra tendencia es hacia el mal. Hay que estar vigilantes para poder escuchar lo que Dios nos dice y tomar las actitudes para poder crecer en la fe, la esperanza y en la caridad; en el Segundo Domingo se nos ha hablado de la conversión. Es necesario que nosotros nos convirtamos, porque somos pecadores, porque no somos ángeles, no todo lo hacemos bien, sino que también hay mal en nuestras acciones y en nuestras actitudes.
Todo acto que va contra el Evangelio de Cristo debe ser convertido y nosotros debemos hacer buenos propósitos para mejorar la vida y parecernos a Él.
En el Tercer Domingo se nos invita a la alegría. La alegría cristiana que no depende de lo exterior sino que es esa alegría que brota de lo más profundo del corazón cuando el hombre se encuentra con Jesucristo, cuando la persona humana experimenta a través del Espíritu Santo esa presencia de Cristo en su vida.
Contraluz.CO Sólo Periodismo