BOGOTÁ.- El tan anunciado juego de las estrellas, Messi y sus amigos contra el resto del mundo se disputó este 22 de junio en Bogotá. Apenas hace una hora terminó y estoy acá, sentado, tratando de recordar las nóminas de los dos equipos que jugaron este bonito partido.
La verdad no la recuerdo con exactitud. Sé que estaban Messi, Cannavaro, James Rodríguez, Falcao, Godín, Dani Alvez, Robinho, Lavezzi, Diego Forlán, Yepes y ¡hasta Viáfara jugó! Se me revolvieron todos esos nombres y en ambos equipos. No busco las nóminas oficiales en la web para registrarlas en este pequeño escrito, pues eso, amigo lector, puede hacerlo por su cuenta.
El resultado del encuentro un jugoso y suculento 6 a 6 ¿Golazos? No. ¿Jugadas de ensueño? No ¿Fue un partido entretenido? ¡Sí, mucho! El juego de exhibición debe ser eso y con una boletería tan costosa como la que se registró para el encuentro lo menos que uno esperaba era eso, un juego entretenido y con una docena de goles.
Debo confesar que se vive una experiencia particular cuando todo un estadio celebra con el mismo júbilo los goles de ambos equipos. Se aplauden los esfuerzos de los jugadores por llegar a una pelota difícil indistintamente del equipo al que pertenezcan. No se reprochan errores sino que se aplaude y se vitorea a quien los comete, con el ánimo que sienta respaldo.
Aquello era raro. Me parecieron aburridos los 20 primeros minutos. Luego, me acostumbré y finalmente entendí la lógica. “Es que hay que hacerle fuerza al fútbol”, le decía un papá a su hijo cuando preguntaba por cuál equipo iban.
Teniendo en cuenta ese contexto en el que se vivió el partido me resultaba obvio encontrar la presencia de tantos niños en la tribuna. Gozaban de un espectáculo futbolístico en Colombia ajeno a madrazos venenosos en contra de los protagonistas del juego, los cuales no trasmiten más que violencia. Y, señoras y señores, eso se aprende fácil.
No he hablado del árbitro. ¡Ah, el árbitro! ¡Estaba sonriendo! No había visto un árbitro tan contento pitando un partido. Su señora madre, seguro, estuvo tranquila y sin picazón en las orejas, porque, según recuerdo, nadie la nombró.
Dato curioso: más de la mitad de los jugadores no usó canilleras. La cita era para divertirse y divertirnos, y el objetivo se cumplió.
Debo bajarme de la nube, lo sé. Viene un nuevo semestre futbolero en Colombia, con nuestro querido equipo y los reproches, sin sabores y pasión exacerbada de muchos de nosotros volverán a tomar su lugar.
Ojo asistentes al estadio, tengo claro que no son todos, pero para quienes lo hacen, no se hacen más goles de acuerdo con la proporción de madrazos que se expulse a viva voz en el estadio.
Volviendo al tema que traíamos, es preciso reconocer las capacidades deportivas de Messi, qué modo de correr a pasos cortos y constantes. La capacidad de observar la posición de los compañeros de equipo es indiscutible. Pese a no ser un show man, juega tan bien al fútbol que sin mucho esfuerzo saca suspiros, gritos y sonrisas de asombro cuando agarra el balón.
Para los niños es un ídolo, para mi gusto había muchos en el estadio ¿Qué le vamos a hacer? Leo Messi es un héroe para estos pelados. Su actitud lo refuerza y es sinónimo de perseverancia y dedicación hacia el logro de metas. Está claro que hoy muchos de esos niños quieren ser grandes futbolistas y está claro, también, que no lo serán. Sin embargo, la gran satisfacción que se llevan a casa es haber visto en persona al héroe y haciendo esa cosa por la cual lo admiran, jugar fútbol.
Y usted amigo lector ¿tuvo la oportunidad de ver a su héroe en su salsa? ¿Sí? Bien por usted. ¿No? Vea pues… estos niños que le digo nos llevan una buena ventaja.
ARNOLD JULIÁN BONILLA
Enviado especial contraluzcucuta.co
Contraluz.CO Sólo Periodismo


