CÚCUTA.- Los colombianos no tienen el hábito de la lectura de libros. En reciente investigación, el Dane concluyó que en el país se lee, en promedio, dos libros por persona. La causa de la falta de lectura es que quienes forman a los niños no son lectores, porque tampoco los enseñaron a ser lectores.
La afirmación la hizo Juan David Correa, representante de la Cámara Colombiana del Libro, momentos previos a la apertura de la octava versión de la Fiesta del Libro en Cúcuta. “Leer no puede ser una obligación, no puede ser un resumen, no puede ser un castigo. Tiene que ser una libertad, una posibilidad de abrir ventanas”.
Más de 30 empresas editoriales abrirán, este 3 de septiembre, la posibilidad para que los cucuteños adquieran 1500 títulos de literatura, literatura infantil, narrativa, ficción y no ficción. “No hay secretos mágicos para aumentar los índices de lectura, más allá de poner los libros al alcance de la gente”.
Esa es uno de los propósitos de las firmas, porque en el común hace carrera que el precio de los textos es alto. “No creo que un libro sea caro. Un libro vale menos que una botella de aguardiente, en muchos casos. Un libro vale menos que una boleta de cine. Tenemos que dejar ese pensamiento de que los libros son caros”.
La idea de las editoriales es bajar precios en Cúcuta. Lo que parece es que un libro no ofrece lo que ofrecen otros entretenimientos. Un libro vive en el tiempo, se puede intercambiar, tenerlo toda la vida. “Si seguimos pensando así, sentémonos a tomar aguardiente”.
La Cámara y el Ministerio de Cultura se han unido para apoyar las ferias en Colombia. Estas actividades tienen que obedecer a las preocupaciones de las regiones, por lo que no pueden ser iguales en todas partes. La Fiesta en Cúcuta, que se desarrollará en la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero, del 3 al 8 de septiembre, tiene una particularidad.
“Era obvio que el primer tema que se nos ocurriría sería la frontera. Cúcuta es una ciudad que para muchos colombianos queda más en Venezuela que en Colombia y es una de las puertas de entrada al país en donde han ocurrido acontecimientos históricos”, afirmó Juan David Correa.
Pensar en la frontera es útil para quienes están aquí y para quienes vienen a la ciudad. Esa fue la primera insistencia que tuvieron en cuenta para respaldar la Fiesta del Libro.
El objetivo de la presencia de las editoriales es que los libros se queden en la región, que queden en las librerías, en las bibliotecas, abrir puntos de venta. Las editoriales quieren darse a conocer. “El libro no es un objeto suntuario ni de lujo, ni se tiene que seguir viendo así. El libro es parte de la vida cotidiana de la gente y a eso le apostamos las editoriales”.
El nivel de lectura en el país es dramático. “En el fondo, lo importante no es pegarse a lo cuantitativo, sino de verdad pensar en lo cualitativo, que tiene que ver con que esa oferta editorial que se ve en las grandes ciudades esté también en las regiones, para que irriguen los pueblos y los municipios”, concluyó Juan David Correa, representante de la Cámara Colombiana del Libro.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo