SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- La arremetida de los colectivos tarifados del Gobierno contra los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela pone una vez más al descubierto que el gobierno forajido no quiere la paz. Mientras por una parte predica sobre la paz, por la otra arremete contra las manifestaciones estudiantiles y de la población civil.
La emboscada a los estudiantes de la UCV fue un acto criminal al ser atacados por colectivos civiles armados con todo tipo de armas y objetos contundentes, que provocaron grandes heridas a un número significativo de estudiantes ante la mirada indiferente de la guardia nacional y de la policía nacional que hicieron mutis ante lo que acontecía en el campus universitario.
La forma vil como fueron detenidos y encarcelados seis universitarios que habían partido del Táchira a participar en la marcha que se escenificaría en Caracas contra el alto costo de la vida, la escasez, la falta de repuestos para vehículos, las interminables colas para adquirir productos de la dieta básica, por la escasez de papel periódico para los rotativos venezolanos, por la libertad de expresión y de opinión, por la liberación de los estudiantes detenidos, por la pronta liberación de los presos políticos, por el retorno al Táchira del alcalde de San Cristóbal Daniel Ceballos, detenido y juzgado en un juicio relámpago por los tarifados del régimen que gozan de los más grandes privilegios en el Tribunal Supremo de Justicia, por la vuelta a la patria de tantos venezolanos en el exilio.
Los jóvenes fueron sacados por comisiones del CICPC y del Sebin de un hotel capitalino sin haber participado en ningún acto. En el foro penal venezolano, por medio de la abogada Támara Sujo, se dijo que fueron llevados al helicoide, sitio de la policía política del régimen de Nicolás Maduro. Los estudiantes detenidos son José Aguilar, Carol Monasterios, Leandro Flores, Willander Peñaloza, Manuel Quieroz y Jesús Ibarra. Por ahora, nadie sabe cuáles son los cargos que se les imputan.
Mientras tanto, en San Cristóbal, disminuye la calidad de los servicios y cierran locales comerciales, las tiendas no tienen horas fijas, los baños sin papel higiénico. El centro comercial Sambil inició una campaña mediante vistosos carteles en los que expresa ‘Sin personal no hay seguridad, sin insumos no hay limpieza, sin inventarios no hay que inventar y sin soluciones solo hay reducciones’. San Cristóbal se quedará sin empleo para los habitantes por la entrada en vigencia del Decreto N602 que regula los alquileres y restringe los gastos de condominio entre 50 % y 75 %.
Venezuela está en el precipicio, ahogada con este sistema comunista que acabó con el sistema productivo y que ha derrochado todo el ingreso del petróleo.
OMAR CONTRERAS MOLINA
ULA Táchira
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