CÚCUTA.- Ludwing Cárdenas Beltrán, de 12 años, fue el primero en estrenar una de las 280 sillas de ruedas donadas por el Rotary Club de Campbell River Daybreak, de Canadá. Los beneficiados con los elementos para la movilización son discapacitados físicos de Cúcuta, Los Patios, El Zulia y Pamplona.
La entrega se cumplió en el colegio Salesiano en presencia del gobernador Edgar Díaz, el delegado de la alcaldía David Castillo (secretario de Gobierno), la delegación del país del norte, miembros del Club Rotario Cúcuta 3 y algunos de los favorecidos.
Cada silla, que será entregada a personas e instituciones, tiene un costo aproximado de $ 800.000. La inversión total de la donación asciende a $ 224 millones.
Olíver Zihlmann, vocero del Rotary Club, explicó que los pobladores de Campbell River colaboraron con las actividades programadas para recolectar los recursos que permitieron comprar las sillas y traerlas a Cúcuta.
La acción humanitaria se extiende a otros países latinoamericanos y africanos para ayudar a solucionar las necesidades de movilización de niños y adultos de escasos recursos.
Los beneficiados en el Área Metropolitana fueron escogidos por los clubes rotarios que funcionan en Cúcuta. Luego del análisis de las necesidades se armó el grupo favorecido en los cuatro municipios escogidos para adelantar la obra humanitaria.
La gobernadora rotaria Gladys Maldonado resaltó que la entrega de las sillas es el cumplimiento del sueño que un día tuvo Ismael Vanegas para llevar bienestar a la comunidad necesitada. Pidió a sus colegas canadienses no disminuir en el entusiasmo colaborador que lleva a alcanzar la paz.
El gobernador Edgar Díaz reconoció que los rotarios adelantan estas obras sociales sin distingos para permitirles la movilidad a niños, jóvenes y adultos en el departamento.
En Norte de Santander no hay datos sobre la población discapacitada físicamente. Los rotarios, con la entrega de los elementos, “nos ayudan a dar solución” a este problema, porque el departamento no tiene recursos. “Ustedes nos ayudan a darle movilidad”.
María Luisa Villamizar, de 72 años, fue la segunda en recibir la silla. Luego, la lista completó 40 beneficiados en la primera tanda. Los discapacitados salieron del colegio con regocijo y agradecidos con los extranjeros que pronto partirán hacia otro destino para continuar la tarea de llevar alegría a los necesitados.
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