El Programa Pedagogía de Paz, de la Universidad Pedagógica Nacional, esfuerzo académico y social que cumple 15 años de persistente convocatoria por la convivencia, organizó el foro conferencia ‘Proceso de ´paz, a examen’, con el ánimo de analizar y discutir con la comunidad el estado de los diálogos que llevan a cabo en La Habana los delegados del presidente Juan Manuel Santos y los representantes de las Farc.
Esta convocatoria se hizo con la presencia de la Sociedad Económica de Amigos del País (Seap) y Punto de Encuentro, espacio de concurrencia de ciudadanos que cumplen un ejercicio permanente de examen democrático y plural del más importante acontecimiento en gestación, como es el final del conflicto armado y la apertura a la construcción colectiva de la paz y la justicia social.
Fueron invitados en condición de conferenciantes Horacio Serpa, expresidente de la Asamblea Constituyente y exministro de Estado; Carlos Lozano Guillén, director del Semanario Voz y miembro del Comité Central del Partido Comunista, y el analista y exprisionero político Carlos Arturo Velandia.
Se debatieron puntos importantes y sobresalió el que reafirma la necesidad de crear un “Frente común de apoyo a la Paz” para responder a las continuas noticias y comportamientos de dudosa procedencia que buscan lesionar la esperanza con que la opinión ha rodeado y estimulado el proceso de diálogo. Se demandó una mayor decisión para defender el proceso de paz por parte de Santos. Según sus apreciaciones, el Presidente ha estado dubitativo y en ocasiones ha prevalecido más la voz del Ministro de Defensa que la reflexión sobre la necesidad de la convivencia que acompaña a la del Presidente.
Carlos Lozano reconoció los aportes que desde el Gobierno se han hecho acerca de la existencia del conflicto social y armado que afronta Colombia hace 50 años, en contrapartida a que en el gobierno de Álvaro Uribe el conflicto no era reconocido. Sin embargo, manifestó que la deuda histórica que se tiene con el campo sigue sin abordarse en forma correcta y oportuna y el desconocimiento sistemático de las zonas de reserva campesina que nacieron en la Ley 160 de 1964 es demostración clara de una vocación sistemática del Estado por desconocer la legislación. Estas reservas campesinas obedecen a la necesidad de disminuir la exagerada concentración de la tierra. Cuarenta millones de hectáreas dedicadas a la ganadería llevaron, a que un estudioso de la temática agraria dijera que “en Colombia es donde pastan las vacas más cómodas del planeta por la cantidad de tierra que tienen para su alimentación”.
Horacio Serpa, curtido dirigente político y siempre en actitud académica de defensa por la paz, manifestó que no hay una diferencia estructural entre los mecanismos de refrendación de los acuerdos, constituyente o referéndum, porque bien se podría llegar a un acuerdo entre las partes en el que en un primer tiempo se trabajara por el referéndum y para cuatro o cinco años dejar establecida la manera de efectuar la constituyente. Esta salomónica propuesta permitiría aprobar los puntos centrales del diálogo ahora y prepararnos en una tarea de formación constitucional con el fin de convocar una nueva constituyente.
Carlos Arturo Velandia manifestó que “si las partes que hoy buscan un acuerdo de final del conflicto armado fracasan, han de saber que no solo han dejado pasar, otra vez, una gran oportunidad para sí mismos, sino que le han quitado una oportunidad a la sociedad entera de vivir en paz, contrariando los anhelos de las grandes mayorías que deseamos y creemos que es posible vivir sin conflicto armado y al mismo tiempo trabajar por reformas con trasformaciones sociales, que nos conduzcan a la justicia social, con más democracia y equidad”.
Vólmar Pérez Ortiz, exDefensor Nacional del Pueblo, acompañó el foro y reflexionó acerca de los temas tratados. Dijo que los diálogos de La Habana carecen de un punto que considera vital para el éxito, suscribir un acuerdo humanitario entre los actores del proceso que permita humanizar la guerra y excluir a la población civil de la confrontación armada.
Para terminar, y como director del Programa de Paz, expresé que “si algo tenemos claro desde los campus universitarios es el firme compromiso adquirido con la sociedad de continuar, contra viento y marea, ayudando a aclimatar las contradicciones y hacer posible, antes de que termine el año, unos “acuerdos mínimos” que obliguen a seguir avanzando en medio del proceso electoral que se avecina y por ninguna circunstancia permitir que vuelvan la guerra y el odio entre los colombianos.
ALONSO OJEDA AWAD
Exembajador de Colombia
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