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PERFIL. No son explosivas, son bombas torcionadas para hacer figuras

CÚCUTA.- Fernando Jiménez Fernel es soldado profesional de la Trigésima Brigada del Ejército, con sede en Norte de Santander. Trabaja en el grupo de acción integral y desarrolla actividades dirigidas a niños, adultos mayores, estudiantes de escuelas y colegios de Cúcuta y en la región de El Catatumbo. Su especialidad es crear con las manos figuras con globos. Del uno al diez la importancia de este arte en su vida es diez.

Tiene 34 años. Nació en Ocaña y fue cridado en San José de Oriente, en la serranía de Perijá (Valledupar). Es el antepenúltimo de 12 hermanos, con los que vivió al lado de la madre y el padre. La descendencia campesina lo llena de orgullo. La voz se torna lenta y suave al recordar la historia que lo marcó en la  vida, la muerte de la madre. Tras superar esa situación, compartió el resto de tiempo con los cinco hermanos que permanecían sin formar hogar.

Estudió hasta quinto primaria. A los 18 años pensó entrar al Ejército  impulsado por su hermano, que un año antes había ingresado. Aplazó el deseo y solo cuando cumplió los 20 se incorporó a las filas militares. Validó la secundaria y se graduó como bachiller.

Lleva 14 años en la institución, aunque quería ser abogado o ingeniero civil. Ilusión que no pudo lograr, porque la  familia no tenía cómo darle apoyo económico. Ahora, se siente agradecido y satisfecho por su trayecto. “No tengo mucho, pero lo poco que tengo se lo debo al Ejército”. Ha estado en algunas ocasiones en combate. No ha sido fácil ver a compañeros heridos o muertos. “Se afronta, porque estamos para proteger la soberanía de la nación y cuidar los bienes de la población civil”.

Manejar el fusil no es comparable con el arte de hacer figuras con globos. Es un cambio brusco y aprendió la globoflexia por iniciativa del jefe de Acción Integral del Ejército. En ese entonces le facilitaron  el tiempo y los medios para el aprendizaje. La primera figura que elaboró fue un perrito. Más adelante perfeccionó la habilidad con la visita a  sitios web y la práctica. “La paz se puede lograr con bombas, pero no de las que manejan los grupos armados al margen de la ley. La hacemos con bombas de figuras”.

El objetivo está claro, más allá de una destreza o habilidad manual, es un fin social, por esta razón lleva 4 años dedicado de tiempo completo a los globos. Se ha adaptado al trabajo y dejó a un lado la firmeza, la rudeza y el fusil para mantenerse en este propósito. Algunos califican esa habilidad como arte, aunque se ha estigmatizado que el soldado es solo para la guerra, está seguro de que esta  es una motivación para demostrar lo contrario con su ejemplo.

Fernando Jiménez mide 1,75 metros de estatura, es de piel blanca, corte de cabello bajo, prendas y gorra camufladas con los  colores de la selva y la tierra. Las botas negras están sujetadas con cordones en forma de equis, hasta la pantorrilla. Lleva un maletín de aluminio plateado en la mano izquierda. Está preparado para cumplir una cita, lejos del batallón, y demostrar su destreza.

El vehículo inicia  el recorrido hacia donde se cumplirá la actividad. Por la ventana se ve cómo los árboles pierden tamaño. Entre risas y comentarios demuestra una actitud animada que contagia a los acompañantes. En pocos minutos aparece la institución educativa y los docentes abren las puertas.

Un patio campestre, tortugas y columpios es lo primero que se observa al entrar. Un grupo de niños espera la visita, que se cumple en el coliseo cubierto. Cada uniformado toma posición para iniciar la interacción con los estudiantes. Dos bolsas de globos coloridos y un inflador rosa son los elementos necesarios para el rato de esparcimiento. De pronto, comienzan a aparecer perritos, espadas y osos, diseñados con agilidad  por sus grandes manos.

A las 10:15 de la mañana regresa a la Trigésima Brigada, después de haber cumplido con la misión de distraer a los niños. Ahora, se sienta frente al monumento que recuerda a los militares muertos en combate. Sigue la charla con su intacta sonrisa.

No porta fusil, ni granadas, solo símbolos y el más representativo es el que lleva en el brazo derecho. Es un parche dividido por una línea que representa la frontera. A un lado, con una textura de cuadros y corrugada está la zona de El Catatumbo. La otra parte muestra una torre de petróleo en un espacio liso  y debajo tres equis, que significan la Brigada 30.

En el hombro una de las presillas lleva el número que equivale a los años de carrera. El escudo de fe en la causa significa la unidad y lo tienen todos los militares en el pecho, al lado derecho.  A la izquierda, otro parche verde alargado con su apellido.

Al escuchar el viento que sopla en el lugar recordó que les tiene fobia a las alturas. No le gustan  las mascotas, solo le agradan los animales que diseña con globos. Fernando Jiménez está seguro de que en ningún momento renunciará a este arte. “Todo lo que uno aprende abre puertas para donde vaya. Tal vez cambiaría la globoflexia, pero no la dejaría”

MILEIDY SANDOVAL

Estudiante de Comunicación Social

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

 

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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