1.- La posibilidad de adelantar y llegar a precisar entendimientos y acuerdos de alto nivel entre Colombia y Venezuela no es una consideración, ni una evaluación imposible. Por el contrario, puede ser una opción y alternativa de primer orden y de gran importancia. ¿Por qué? Porque, por siempre, la vecindad, la mutua cooperación y los múltiples nexos y vínculos de origen e interrelación que proyecta el proceso histórico colombo venezolano determina unos hechos que son irreversibles y de gran trascendencia y aplicación.
Por esos motivos, y porque hay factores de correspondencia y de vivencia multilateral, que si se enfocaran y analizaran con detenimiento y en una gestión de parte y parte para deducir conclusiones y acciones compartidas, esos resultados arrojarían consecuencias de gran significación, porque son muchas las alternativas y el aprovechamiento de ventajas comparativas que surgirían si se toman en cuenta las ventajas comparativas que se pueden aprovechar en orden a la ubicación geográfica, las salidas al Atlántico y al Pacifico, la existencia de una amplia gama de productos por explorar y explotar, la inmediatez de mercados y la conveniencia y necesidad de crear fuentes de trabajo, para los millares- y hasta millones – de colombianos y venezolanos que piden oportunidades de trabajo y desarrollo familiar.
2.- Existe urgencia de dar a universidades y centros docentes buenos auxiliares para estimular la investigación y la innovación en los estudios y los programas que se pueden adelantar para capacitar y dar eficaz y actualizado ordenamiento educativo para nuestros estudiantes y futuros profesionales en las distintas ramas del saber. Y, porque, además, la capacitación que se requiere debe ser pronta en las definiciones y múltiple en las realizaciones, por la variedad de temáticas que se pueden adelantar y cumplir.
3.- Sí, la posibilidad de concretar propósitos y empeños entre Colombia y Venezuela y en el campo de las actividades que determinan parques industriales y tecnológicos, zonas francas especializadas y zonas aduaneras, no es algo vacío o sin esencia, sino la constatación de que nuestro libertador Simón Bolívar fue un visionario, porque captó las prerrogativas que existen en el área que hoy ocupan Colombia y Venezuela, al insinuar en 1821, por intermedio de Fernando Peñalver, desde Guárico, al Congreso Constituyente que se celebraba en la Villa del Rosario, que Colombia y Venezuela debieran disponer de una faja territorial compartida que pudieran manejar y utilizar para beneficio mutuo.
Imaginar y dar cabida a esta propuesta, pese a las dificultades que puedan existir es alimentar la vivencia del porvenir y el comprender los alcances de la verdadera y ejemplarizante integración que pueden cumplir países hermanos y ante las exigencias y demandas que define y determina el mundo social, económico y político, de hoy. La pronta reunión binacional de autoridades, expertos y miembros de las más importantes entidades y asociaciones gremiales, empresariales y laborales, empezando por las fronterizas, es prioritario y básico, porque un proyecto de esta naturaleza, impulsa todo lo que es exigente e indispensable, para la producción y la generación de empleo, como son: la capacitación y el agua, el gas, las vías, los servicios primordiales, más la irrupción de una mentalidad y manejo acordes con la realidad y los requerimientos.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo