1.-La realidad de la frontera, así como sus perspectivas, se capta y palpita en calles y avenidas de Cúcuta y de los municipios que hacen parte o integran la noción de frontera. Y si se quiere profundizar, en los parques y en la mayoría de los establecimientos comerciales se puede medir la intensidad del impacto que desde el 19 de agosto provocó el gobierno venezolano ‘para propiciar una nueva frontera de paz’. Curiosamente, y en uno de los contrastes más significativos y para un análisis de mayor enfoque y consideración, hacia San Antonio, en el Estado Táchira, al otro lado de la referencia fronteriza, no hay permisibilidad de tránsito salvo la utilización de los pasos a los que acuden los contrabandistas y las personas en apuros, que hacen uso de las trochas , vadeando el rio limítrofe y en ocasiones –que, a veces son permanentes – mediante cuotas o pagos anticipados, ‘cobrando dicho peaje’.
Y esto y todo lo que pueda deducirse en un cualquier enfoque esencial sucede sin que Caracas y Bogotá asuman el control de lo que acontece, porque la gente de frontera carece de directivas organizadas y actuantes que se les ocurra reunirse en gobernaciones, alcaldías, puentes internacionales y lugares de convocatoria ciudadana, para solicitar de manera colectiva y conjunta una respuesta y solución a lo insólito que ocurre en lo socio- económico y político de la relación colombo-venezolana cuando prosigue el cierre y hasta no hay programas compartidos en los casos del dengue y en especial del Zika y por no existir una coordinación en los planes y prospectos de salud, como no los hay en lo concerniente al progreso y desarrollo de estas fajas territoriales en casi ningún orden, aprovechan –estos vacíos- para agravar y hacer más crítica y vulnerable la realidad. Sí, nos falta unión y fundamentalmente mayor y verdadera integración, laboriosidad y prospectos conjuntos, empezando por los básicos, porque si detalláramos lo que ocurre y se proyecta en trámites, servicios, incentivos, estímulos y garantías para establecer y fomentar una verdadera capacitación y desarrollo compartido y generador de inversiones y fuentes de empleo ,lo que resultaría, no sería una simple queja, sino un particularizado memorial sobre el abandono y la marginalidad en la frontera ante la indiferencia de los poderes centrales y sus dependencias.
2.- Sí, nos hace falta más entrega y amor por lo propio. Así como deseos y ánimo de superación y avance, porque hay excesivo conformismo, pasividad, individualismo y facilismo al no estimar, ni constatar que la mayor responsabilidad radica en ese marasmo desconcertante de silencios y desuniones que no permite progresar y demostrar lo que podemos hacer, postergando acciones y conductas sobre las urgentes prioridades, que por falta de atención frenan y convulsionan el desarrollo.
3.- La frontera, si se examinara con espíritu integracionista, criterios investigativos compartidos y con visión de futuro, por lo que representa su ubicación geoestratégica y las ventajas comparativas que determinan las opciones por implementar y otorgarles vida funcional y operativa, podría dar paso a trasformaciones excepcionales, giros y cambios de enorme significación y trascendencia. Pero, solo esperando y gastando tiempo en frivolidades y sin enfrentar con positivismo y dedicación la realidad, ni fomentar e impulsar la investigación y al hallazgo de lo que se necesita, solo conducirá a un mayor retroceso y al aumento de la informalidad y el desempleo, en medio de avisos de se vende, se arrienda, ante el decaimiento y postergación de definiciones.
Por eso ‘Si seguimos como vamos y nos quedamos como estamos, nunca llegaremos a lo que todo anhelamos’. Es una expresión que bien vale reiterar, porque sin un cambio auténtico y sin una ejemplarizante unión y trabajo en equipo, el futuro regional y de la frontera está seria y gravemente amenazado.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: tvn-2.com
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