1.- Los cambios que se han experimentado en la región y en la frontera son tan evidentes y claros, por las variables operacionales, como por los promedios de compradores y visitantes, que no es lo mismo el hallazgo representativo empresarial, como la interrelación que existía entre la vida mercantil y los inicios de la vivencia industrial.
¿Cómo no recordar y extrañar el vacío que han dejado Nicolás Colmenares, Guillermo Eliseo Suárez, Antonio Gómez Plata, José Barajas, Miguel Cañizares, Rodolfo Chacón, Pedro Entrena Parra, Antonio María Patiño, Carlos A. Rangel, José Rafael Bruno, Julián Caicedo, Samuel Liévano, Víctor Niño Molina, Faustino Rodríguez, Rubén Eslava, Antonio Soler Lozano, José Urbina, Cayetano Cortés, Gustavo Buenahora, Luis A. Medina, Tulio Zambrano, Luciano Jaramillo, Ernesto Vargas Lara, Francisco Pérez, Luis Eduardo Casas, Héctor Ibáñez, Rafael Rangel Durán, Carlos V. Rey Guerrero, los hermanos Jaimes, Hernández, Santaella, Morelli, Mantilla, Yepes, Gélvez Albarracín, Carrero, Assaf y Lara, y tantas otros que vivían atentos al desenvolvimiento de Cúcuta y lo que sobre el área accedía y a su gente?
Lo de ahora es diferente, porque la actividad mercantil ha variado y son muchos los cambios que se han suscitado en todos los ramos. Y son tantas esas modificaciones, que hasta los sitios de encuentro para tomar el relajante tinto -matinal o vespertino- y atender brevemente a viajeros, visitantes o amigos desaparecieron, y ahora empiezan a surgir, pero sin el arraigo que tenían 40, 30 o 20 años atrás.
Sí, el centro motor no es el mismo, ni vibra, ni se define como cuando la Cámara de Comercio, Fenalco o las intenciones industriales, agrícolas o ganaderas establecían contactos e interrelaciones y periódicamente convocaban a los gremios para buscar y promover alternativas, y aprovechar el conocimiento personal e interacción que había entre todos.
2.- ¿Qué ha pasado? Que hoy hay otros intereses y preocupaciones, así como otra visión y análisis de perspectivas. Y lo que se alcanza a debatir y tratar de hacer llegar no supera la barrera de los que integran el Comité o la Junta y los medios informativos locales en radio, prensa o televisión, no los comentan, porque hasta en eso hay un aislacionismo o el pretendido propósito de creer que sin socializar y promover enfoques y análisis se pueden lograr la unidad y el fortalecimiento de los empeños y requerimientos en una zona duramente conmocionada
3.- Pero, lo peor que ocurre es el decaimiento, pasividad , indiferencia y falta de solidaridad, entusiasmo, presencia y participación cuando se trata de compartir esfuerzos, dedicar tiempo y estudiar opciones y alternativas que conduzcan a un mejor vivir regional y fronterizo. Se asiste a las primeras reuniones y después no hay excusas o explicación por la no asistencia a los llamados. Y esto es un vacío y una grave falla que debe enmendarse si queremos soluciones y avanzar. ¿Por qué? Porque sin unión no hay solidaridad, ni la fuerza motivante y motora que se necesita para encarar el urgente e inaplazable reto de una trasformación hacia el desarrollo y el progreso. Y menos cuando estamos aislados y marginados, casi que por los cuatro puntos cardinales por ausencia de acercamientos, entendimientos y compromisos visionarios y trascendentes.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo