1.- Fundamentalmente, por la falta de asociación y de una labor integradora en equipo cierta, constructiva y estimulada por una visión futurista innovadora y aplicable a las ventajas comparativas que posee la región y esta zona fronteriza de características binacionales especiales, por los vínculos que las determinan y lo que se puede ejecutar dentro de las perspectivas conjuntas, pese a las complejidades originadas – principalmente, por el exagerado centralismo y el no acuerdo y entendimientos a nivel de los factores de poder, entre las capitales de Colombia y Venezuela – sobre lo que hay y puede hacerse en estas fajas territoriales que se mantienen en un estado dependiente y con serias implicaciones ante:
A- Los altos índices de desempleo, inseguridad y carencia de ejemplarizantes acciones que contrarresten y superen las necesidades, que ahora se han ampliado y multiplicado por la inexistencia de entendimientos que definan y determinen los fundamentos de una política que basada en la realidad y las expectativas investigativas permitan dar comienzo y concretar planes, prospectos y proyectos, que incentiven el mejoramiento de la vivencia fronteriza y de los convenios binacionales.
B- El cierre de fronteras, sin que se haya elaborado una pormenorizada valoración y referencia de las implicaciones socioeconómicas, político-administrativas y de interrelación que ha despertado el vacío, próximo a cumplir tres años – ha generado inactividad y el no desarrollo de encuentros y estímulos sobre opciones y decisiones locales, nacionales y colombo-venezolanas, que se necesitan con urgencia.
C- Esas limitantes y contracciones –públicas y privadas – han impedido la obtención y adopción de normas y procedimientos relacionados con la interrelación fronteriza y lo básico en incentivos, estímulos y mecanismos, indispensables para dar presencia e impulso a los cambios y las trasformaciones que se requieren para la implementación y puesta en marcha de gestiones y planes promotores, como parques industriales y tecnológicos, zonas francas especializadas y una Zona Aduanera, para los desarrollos de maquiladoras, así como la no presencia actuante y de apoyo de Comisiones Especializadas – al más alto nivel – que dediquen la atención y la presencia al aprovechamiento de las inmensas posibilidades que continúan sin ser evaluadas y proyectadas.
2.- La mayor culpa radica en el comportamiento directivo y colectivo de la comunidad, al no generar y perseverar en pasos, actos y propósitos motivadores y constructivos en una actualización, renovación y auténtico mejoramiento en las posiciones y cargos de representatividad, así como a una verdadera y bien cimentada labor – presencial y participativa – que dé vigencia, capacitación e investigación, a la necesaria trasformación y unión compartida, como lo logra y demuestra el multilateralismo activo y la emprendedora cooperación internacional para avanzar.
3.- Se han hecho intentos y hay personas y organizaciones a quienes duele esta realidad – porque hay vacíos y faltan muchos logros y algunos urgentes – pero es evidente que hay apatía ante la exagerada demora en la adopción de actitudes y criterios que identifiquen, califiquen, proyecten y otorguen fuerza y vigor a la necesidad de una nueva vivencia, que genere unión y labor en equipo para hacer de la frontera un centro vital de trasformación y la conjunción de acciones y factores, como anhelaba el libertador Simón Bolívar cuando advirtió: ”El no habernos compuesto con Santander, nos ha perjudicados a todos“.
Obviamente, las definiciones y las acciones mayores deben provenir de los respectivos gobiernos. Y como hay cambios, próximamente, en la administración que pueden repercutir en todos los sectores, hay expectativas y un gran deseo de hallar no solo el camino, sino la fuerza y la dinámica que otorguen vida al cambio que se necesita.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo