1.- Algo serio y grave ocurre entre nosotros y sin que lo capten o mencionen quienes por su oficio o voluntad de servicio han escogido la información, la noticia o el comentario para medir, pulsar o narrar lo que acontece. Nos referimos al olvido de lo propio, a las carencias de un mayor espíritu de pertenencia, a la defensa y proyección de lo que nos es nuestro y valedero. Sí, a lo que no debemos olvidar, relegar o calificar a segundos o terceros planos, porque tenemos el deber de darle vigencia y proyección a lo propio y legítimo.
Y, entre esa gama de factores, todo lo que tiene o hace referencia a la frontera y a lo que le ha otorgado referencia y primacía, por su valor e importancia, como ocurre con el Complejo Histórico del Parque Grancolombiano – que recuerda y es cita constante del más importante suceso histórico integracionista sucedido en el Continente y al 53 % de la faja territorial nacional – no se les otorga la atención y primacías, que son indispensables para mantener, destacar y valorar la importancia de lo que representan – una y otra referencia – en el contexto de nuestra vivencia y trascendencia colombiana y americanista.
2.- Y, para ser más directos y claros ¿quiénes defienden el lugar, la obra y la proyección de lo que es y debe ser el Parque de la Gran Colombia y sus referencias históricas, que deben constar de una auténtica expresión sobre lo que en sus inmediaciones se cumplió y sin olvidar lo que significa y representa el aporte e historial de nuestros más legítimos exponentes? ¿Quiénes analizan lo que ocurre con el olvido y marginamiento centralista y la apatía desarrollista de los que dominan el poder, sobre la suerte y las perspectivas regionales? ¿Hay alguna medición sobre lo que acontece en lo comercial e industrial y en el grado y capacidad representativa del empresariado regional?
3.- Sí, es cierto que se necesita mejorar servicios primarios, pero ¿cuál es el proyecto que dimensionará y destacará lo que es y representa el Parque histórico e integracionista más importante de América? ¿Con quiénes y con qué estímulos, incentivos y mecanismos opera la Comisión extraordinaria y especial de la frontera con Venezuela, que debiera estar laborando –después de más de 15 meses de cierre – para rescatar el porvenir fronterizo e impulsar lo que se debe incentivar y hacer, tanto para el presente, como para el mediano y largo plazos?
Si se sigue como vamos y nos quedamos como estamos, nunca llegaremos a lo que todos anhelamos. Sí, hay que propiciar, estimular y otorgarle ánimo a un cambio profundo y verdadero para que la innovación, el replanteamiento de opciones y la renovación de cuadros permitan un accionar y desarrollo más allá de la constante espera y de quienes no comprenden la magnitud de lo que estamos extraviando. La región no puede continuar aislada, ni pendiente de la voluntad o capricho, de los que piensan y creen que Cúcuta, Ocaña, Pamplona y los demás municipios son tan solo lugares de paso o de tanteo, para iniciativas y proyectos de momento, cuando lo que hay son unas perspectivas inmensas si se logra penetrar en lo cierto, investigar, trabajar en equipo, capacitar y obrar con entusiasmo.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: ANGIE ARROYO
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